"Sin amor no hay libertad, sino egoísmo que es el infierno."

aviso

Este blog no está recomendado para menores, así que tú mismo con tu mecanismo.

fin del aviso



30 de diciembre de 2022

poema mecanográfico

27 letras tiene el alfabeto español.
27 versos tiene este poema.
He creado una tipografía que contiene los versos, distribuidos entre todas las minúsculas.
Tecleando diferentes letras, puedes componer infinitas variaciones del poema.
Aunque el resultado no es para tirar cohetes, me encanta el extra de interactividad que este formato ofrece.
Sólo un verso comienza por mayúscula, y sólo otro termina con punto final; pero ello no obliga a utilizarlos como inicio y final necesariamente.

Aquí puedes descargar la tipografía:
https://www.dropbox.com/s/xzwuko4b3em4mgj/poema-mecanografico.ttf

Aquí puedes probarla directamente:


Y si prefieres una opción mas comodona, en este enlace se genera una combinación aleatoria cada vez que refrescas la página:
https://dersony.blogspot.com/2022/05/reservado.html

14 de noviembre de 2022

seco eco

Festival estival,
tarde arde,
cancha ancha,
colmo olmo,
globo lobo,
cloro loro,
icono cono,
gente ente,
rumor umor,
coral oral.

Mandarina andarina,
caro aro,
blusa lusa,
calza alza.

Cartero artero,
semana emana,
pasado asado,
rojo ojo,
drama rama,
plata lata.

Mapache apache,
tronco ronco,
prima rima,
zumo umo,
musa usa,
raspa aspa,
maula aula,
glosa losa,
costra ostra,
grana rana,
maleta aleta,
nido ido.

Potro otro,
carca arca,
casco asco,
trampa rampa,
logro ogro,
aísla isla,
crudo rudo,
brea rea,
rasante asante,
langosta angosta,
marisco arisco,
atajo tajo,
atraca traca,
apuro puro,
llora ora.

Peón eón,
adivino divino,
etapa tapa,
matiza atiza,
tiza iza,
colorete olorete,
acero cero,
moda oda,
socio ocio,
tropa ropa,
sirviente irviente,
cuña uña,
ganchillo anchillo,
prosa rosa,
salero alero,
broma roma,
zueco ueco,
acopla copla,
sidra idra,
tarta arta,
agota gota.

Renuncia enuncia,
aparte parte,
ocaso caso,
calla alla,
aparecido parecido,
parado arado,
amaga maga,
parco arco,
sonda onda,
pelado elado,
bola ola,
oculto culto,
querencia erencia,
majo ajo,
alía lía,
amoroso moroso,
aprueba prueba,
asiente siente,
apremia premia,
épico pico,
salud alud,
selecto electo,
rapto apto,
banda anda.

Cauto auto,
freno reno,
reno eno,
piedra iedra,
frío río,
rastro astro,
cielo ielo,
luna una,
paseo aseo,
acera cera,
patrio atrio,
centrada entrada,
llave ave.

Posada osada,
prisa risa,
baño año,
gasa asa,
presta resta,
calienta alienta,
beso eso,
cata ata,
grato rato,
poro oro,
tacto acto,
cama ama,
plomo lomo,
toca oca,
despacio espacio,
opera pera,
yace ace,
fronda ronda,
punta unta,
patina atina,
agrupa grupa,
frota rota,
goza oza,
asalta salta,
salta alta,
gruta ruta,
fondo ondo,
grito rito,
sagrado agrado,
sobra obra,
restante estante,
calma alma.

25 de octubre de 2022

datos

Un formulario se cruza por la calle con una estadística.
La estadística pasa a su lado como si nada.
El formulario tabula los atributos más destacables de dicha estadística, mientras observa cómo se aleja.
Automáticamente, esas acotaciones se añaden a su base de datos particular.
Por su parte la estadística ha hecho otro tanto, pero con más disimulo.
Al día siguiente, vuelven a cruzarse en esa misma calle.
De nuevo se evalúan en secreto y agregan más detalles a sus respectivos repositorios.
Así, avistamiento tras avistamiento, van enriqueciendo sus privadas ponderaciones y van mostrando mayor complicidad.
Ellos no saben explicarse esa deliciosa aproximación tácita.
Ignoran que sus bases de datos son una y la misma, que sus insertos han estado confluyendo hacia una maravillosa alfanumérica enarmonía.
Por eso lo que les impele y magnetiza es tan poderoso y sorpresivo.
Pero, lamentablemente, ambos están repletos de muchos otros datos que interfieren y malogran esa sinergía.
Los dos han sido bombardeados, a lo largo de toda su vida, por incesantes mensajes distorsionadores.
De tal modo, que han sido pérfidamente troquelados para ser mutuamente incompatibles.
A través de falaces reportes y peyorativas insidias, han adquirido sesgos pésimos.
Mediante absurdas quimeras, han adoptado mezquinas ínfulas.
Esa detestable ponzoña, ha contaminado gravemente la integridad estructural de sus respectivos códigos fuente.
Ahora la desolación prolifera exponencialmente y nadie sabe ponerle remedio.
Formularios y estadísticas creen estar padeciendo una maldición.
Pero pocos logran reconocer su parte de culpa en ello.
En cuenta, prefieren alambicar y trastocar su repertorio de cláusulas y requisitos.
Para seguir incriminando taxativamente hacia fuera y jamás examinar hacia dentro.
Porque reevaluar la validez de todos los datos que tienen almacenados, les parece una tarea ignota y titánica.
La triste conclusión es que formularios y estadísticas ya no saben tratar con la realidad.
Normal entonces que sus devaneos y tonteos lleven a nada bueno.
Los datos maladatos han hecho muy bien su trabajato.

18 de septiembre de 2022

el pasteloitico

Los dinosauros vivian enel pasteloitico y solo comian pasteles poeso taban tan gourdos que no pudian ni corrier ya menos unos pequeñios que salien pitando namas verte poeso los togroditas que vivian mu bien cazando dinosauros gorduos que duran muchio yestan riquismos anencima peo cal final sacabaron poque se los an zanpao ya tos y no quedian mas y lomismo epasa con los pasteles que naician dunas plantas que tanbien san tierminao por tragones y ya nai con lo rechupetes que dibian eser y lomismo va pasiar ota viez con la comida daura que casis no quedian cosas ricas de tanto jamarlas y loego no van a quiedar masque las asqueriosas que naide querie como las vierduras y los bichejos que si comes solueso te golves rana y poeso los vicinos son cavez mas saposos que niablan y regoldan como ñampamocos maluducados gurruguñu que ni sentendien y disimulan con el movis como si foran mu ocupaos peo no que tenien los sesos dagua y ni senterian de na e na poeso que los miñonaios san doñau del mundos y tacien ser exclavos que nai dierecho peo ya ves tu por zanpar cagarrutas tos gusanaos y los pasteles ni soñiarlos.

30 de agosto de 2022

garbanzos

Estoy con mi abuelo y otros familiares, en el salón de una vivienda, capeando nimias cotidianías.
En éstas que me fijo en un chicuelo que tengo al lado, y resulta que se le ven las ideas.
Mejor dicho: La parte superior de su cabeza es bastante traslúcida y se aprecia con suficiente detalle su interior.
Resulta que no tiene cerebro y que esa oquedad contiene una ración generosa de garbanzos.
Garbanzos con su guarnición aún intacta, como si se hubiera zampado todo eso sin masticarlo.
Veo cómo se le reorganiza ese batiburrillo cada vez que gesticula o mueve la cabeza.
Eso me causa a la vez asquito y penilla.
Poco más recuerdo de esa escena.
Ahora, si lo pienso, creo que ese cabeza-hueca simboliza el estar demasiado distraído con menudencias.
O quizás también representa el estar demasiado empapuzado por terceros.
Sea como sea, parece fiel reflejo de estos tiempos.

31 de julio de 2022

la falsa felicidad de los fantoches

La realidad y la verdad van de la mano.
Sin embargo, están configuradas cual icebér.
Lo evidente es apenas una porción de lo escondido.
Por eso siempre ha existido y existirá la mística, la mancia, la filosofía y la religión.
Toda religión cumple una función vertebradora social, ya que reúne y articula los valores comunes.
Pero fácilmente se deteriora, al monopolizar y sistematizar el vínculo con lo sublime.
Pues eso se traduce en un abigarrado folclore cada vez más distanciado de lo trascendental.
La institución religiosa es como una piel de serpiente: Tiene un periodo de vida útil, tras el que es desechada y reemplazada por otra nueva.
Buscar la verdad es un arte exigente y delicado.
Que tu aproximación no se descabale con el fondo y la forma.
Ajusta tus malabares entre el silencio y la palabra.
Hay una sabiduría perenne que atraviesa la historia de la humanidad, a veces con más esplendor y a veces con menos.
Mucho bueno puedes aprender, si afinas tu criterio.
El ser humano mejora cuando realmente busca la verdad, y empeora cuando abandona esa labor.
El conocimiento no se adquiere únicamente mediante la reflexión, también la vivencia es crucial para ello.
Por eso el amor es la asignatura troncal de la existencia.
Y esta vegetal metáfora, puede desarrollarse aún más:
Somos cual árbol.
Nuestras raíces profundizan hacia el significado y nuestras hojas se expanden hacia el reconocimiento.
Significado y reconocimiento.
Ambas cosas nos nutren y constituyen, en su justa proporción.
Una planta que carece de raíces, es parásita.
Una planta que carece de hojas, es autista.
Esas anomalías están en el borde de lo viable.
Su capacidad existencial, está limitada y condicionada por dicha deformidad.
Los monstruos están lastrados por su propia aberración.
Alguien con semejantes taras, difícilmente va a saber conjugarse adecuadamente en pos de la verdad.
No digo que eso sea absolutamente imposible, pero sí altamente improbable.
Toda carencia, intenta ser compensada.
El problema viene cuando se tiende hacia sucedáneos equivocados.
Tu conciencia no puede basarse en el discernimiento o la aptitud de terceros.
Aunque su ejemplo te motive y ayude, no te evitará hacer tu tarea.
Es lógico comenzar observando y escuchando a los demás, pero luego hay que procesar todo eso.
Cuánta verdad hay realmente en lo que estoy dando por verdadero?
Para poder realizar ese cribado, hay que tener unas nociones existenciales suficientemente perfiladas y calibradas.
Cosa que el abúlico conformista no hace ni hará.
No hay mayor sectarismo que el de la ignorancia.
El tarugo se aferra a su estulticia cerrilmente, y de ahí no lo sacas.
Debido a su pobre raciocinio, tiende a la mitomanía.
La idolatría es un necio marasmo.
El fanático adora una idealización superlativizada de aquello con lo que se identifica o que le aporta algún sentido.
Las liturgias religiosas caen demasiado en eso.
Dios no es fácil de conocer. Por eso muchos se montan una imagen exaltada de Él y la mixtifican con un fervor demencial.
Eso se traduce en un mandamiento erróneo: Amarás a Dios por encima de todas las cosas.
Ese 'por encima de', llevado al extremo, justifica el homicidio y la inmolación.
El nuevo testamento intenta reparar ese despropósito, sustituyendo dicho mandato por este otro: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
La suprema importancia de Dios es obvia, pero el ser humano todavía no sabe enfocar bien eso y cae en hipocresías y fetichismos.
No es poca la sandez y la corrupción que hay en los fieles y en los oficiantes.
Dios no te pide que le ames, te recomienda que ames.
La existencia está intencionadamente diseñada para ello.
Dios es ubicuo por algo, y nuestra especie tiene dos sexos por algo.
A través de la verdad llegas al amor, y a través del amor congenias con Dios.
En la luz que mana de tu corazón está Dios.
Jamás el Sol te pedirá que le des lumbre.
Aquel que circunvala una parte de su corazón y declara que esa porción está exclusivamente dedicada a Dios, demuestra tener un concepto muy imbécil de la deidad.
Por infantilismos de esta ralea, tarde o temprano toda religión deviene en un circo cretino.
Es comprensible que el ser humano tienda a elaborar esquemas simplistas, pero eso trae problemas cuando deriva en una caricatura ramplona.
El despotismo es cosa de bellacos.
La verdad es asaz inefable en su jerarquía.
Es como un fractal.
Puedes aproximarte bastante a las líneas generales que modulan su organización, pero nunca podrás abarcar completa y exactamente su totalidad.
Quien dice conocer a Dios, miente.
Y quien dice poseer toda la verdad, se equivoca colosalmente.
Pero yerra aún más y peor quien cae en el nihilismo.
Ni los profetas ni los pasotismos, libran al ser humano de su obligación cognitiva.
La realidad no necesita postular su preponderancia.
El Sol puede parecerte una burda bombilla o una soberana autoridad, pero si le concedes su legítima entidad, te irá mejor.
Todo fluye cuando marcha acorde a como debe, y todo se atasca y pudre cuando nos excedemos o nos degradamos.
La verdad no requiere que le otorgues supremacía, pero te conviene adoptarla lo más que puedas.
Pues sólo a través de ella vas a poder madurar óptimamente.
Pero cuidado, la actitud es clave.
La duda tiende al desdén inoperante, y la fe puede tornarse engreída y delirante.
La duda y la fe tienen en común su falta de contacto con aquello sobre lo que tratan.
Ambas nacen a priori.
La duda te frena y no te deja avanzar.
La fe te anima a seguir hacia delante, pero con una ilusión engañosa.
La creencia es como un sugerente paisaje en el horizonte.
La distancia y el desconocimiento hacen que lo que contemplas sea un vago boceto misterioso.
Los detalles que apenas se insinúan, tú los completas al albur de tu antojo.
Algo parecido pasa durante el enamoramiento.
El caso es que cuando efectivamente alcanzas ese paraje, su realidad nunca coincide con la idea que te habías formado de él.
Aprender consiste en saber discernir tus ideas preconcebidas y otorgarles la justa significación que les corresponde.
Lo abstracto puede ser apasionante, pero no es cuerdo fliparse con eso.
El creyente inepto tiene su amor flotando por las alturas, pero no sabe bajarlo de ahí.
Ese es el mayor peligro de lo metafísico, que se traduzca en memas servidumbres remotas.
El forofo se cree dueño de aquello que venera, pero en realidad está preso de sus propias entelequias.
La verdad es un camino interminable.
La intuición y la experiencia nos aportan el material con el que acrisolar nuestro conocimiento.
Pero es tu amor, su calidad y su foco, el que decide tu mejor o peor integración de eso.
Con las preguntas existenciales, debes ayudarte a definir y establecer tu eje de coordenadas ontológico; lo más acertadamente posible.
Eso requiere paciencia y tenacidad.
La vía comodona y facilona de adoptar la ideología de turno, da mal resultado.
Si tus nociones son burdas, nos sabes ponderar nada y yerras en tu conducta.
Esa calamidad trae confusión y daños colaterales para los implicados.
Cuando abunda el sinsentido, todo se va al infierno.
Los trepas y las alimañas persiguen el poder, emponzoñando la convivencia con su cruel y despiadada inhumanidad.
Por eso hay que procurar tener siempre la actitud más impecable.
El probo busca depurarse con modesta y honesta disposición.
El significado y el reconocimiento se hallan mirando de tú a tú, directamente a los ojos, a la vida.
La relación afectiva tiene honda relevancia, pues en ella se concreta y despliega nuestra capacidad de convergencia con la vida.
El amor procreador está en conjunción con el propósito primordial de la existencia.
Pero ahora están de moda otras estériles anexiones.
Y eso es muy lamentable, pues no es lo mismo embrollar chapuceramente los cables que empalmarlos pulcramente.
Ser un galacho no es ni remotamente comparable a ser parte del cauce vital.
Nuestro diseño biológico, evidencia claramente la unión que nos corresponde establecer.
Lo otro no lleva a buen puerto.
Todo relativismo y deconstructivismo es atroz.
El comportamiento perjudicial, forzosamente produce pésimas repercusiones.
La vida no es un juguete que puedas fostiar idiotamente.
Vivir de espaldas a la realidad, sólo conduce al descalabramiento.
Lo veraz, prolifera; lo falaz, degenera.
El vínculo prospera cuando propicia nuestro profundizar en la verdad.
Eso te abre los ojos.
Entonces, todo trauma o conflicto va resolviéndose y los malos hábitos dejan de ser admisibles.
En una relación de doble ciego, no hay luz.
Y si surge alguna claridad, probablemente acabará con la relación.
Pues cuando los valores principales divergen, la concordia es prácticamente imposible.
Un caníbal y un no-caníbal, no pintan nada juntos.
En una pareja apropiada, las dificultades refuerzan la alianza.
Siempre y cuando ambos permanezcan libres de absurdeces y mezquindades.
Pues la realidad exige autocontrol y responsabilidad, mesura y sobriedad.
Amar ayuda mucho, pero los desnortados están lejísimos de saber amar.
Por eso demandan libertad y no sapiencia.
Pero están condenados a no alcanzar aquello que persiguen, pues la verdadera libertad únicamente nace del amor real, de la genuina entrega.
Tal autenticidad, requiere hondo compromiso y vocación para con la vida.
La verdad no es un tonto adorno, sino la llave para la realización.
Una mente embebida en un ombliguismo ególatra, es presa de su propio fatuo desvarío.
El delirio es perniciosamente disfuncional y parasitario.
Alguien vacío de significado, es incapaz de reconocer verdaderamente a nadie y por lo tanto no logra amar.
Alguien vacío de significado, sufre mucho su oquedad y falta de realidad.
Alguien vacío de significado, está sediento de reconocimiento.
Pero el alivio que cualquier admiración le proporciona, es fugaz y efímero.
Por eso tienden desesperadamente hacia el exceso y la perdición.
Caen en una espiral de autodestrucción y hacen bandera de su vanidad.
Hay mucho autoengaño entre los averiados.
Resulta más gratificante pensar que tu anomalía aporta variedad, que asumir la ardua labor de sanar el trauma subyacente.
Un tronco retorcido no se establece por aportar colorido, sino a causa de algún impedimento o daño previo.
En fase temprana, o incluso peri-germinal, es cuando más huella puede ocasionar cualquier percance.
Un tronco horizontal que presume de originalidad, resulta patético.
Tristemente, si esa dislocación prosigue largamente, suele desembocar en una pertinaz cosmología invertida y en apetitos malsanos.
Entonces la depravación se realimenta a sí misma acentuando el victimismo y el egoísmo sucesivamente:
No es culpa mía que yo sea así, y no puedo hacer nada por cambiar esto.
Yo soy así porque quiero, y nada hay de culpable en esto.
En cuenta de subsanar su indeseable desorientación, prefieren revolcarse en ese desgraciado fango.
No cabe la cordura en quien reniega de la realidad.
Sin verdad no se es virtuoso.
Hay una preciosa reciprocidad entre el significado y el reconocimiento.
Lo interesante del reconocimiento es su bidireccionalidad.
Tan importante es el que recibes como el que das.
La vida no es indiferente ni estanca.
Tu ser, tu presencia y tu conciencia, suscita infinitos niveles de reacciones sobre todo lo demás.
Cuando dos espejos se miran cara a cara, qué es lo que ven?
Lo significativo, lo esencial, lo perdurable.
Reconocer lo presente, es lo que te habilita para reconocer también el reconocimiento que lo presente está reconociendo sobre ti.
Mirar verdaderamente, te permite ver hondo.
Ver hondo, te permite crecer en significado.
Y el amor? El amor lo pones tú en todos y cada uno de esos pasos.
No te creas que es un premio automático.
La calidad de tu amor depende de la calidad de tu ser, y la calidad de tu ser está condicionada por la calidad de tu entorno y de tu hacer.
Nacer en un contexto tóxico, va a afectarte malamente.
Pero a la larga, si gestionas bien tus cualidades, sabrás tomar correcto camino.
Cuando tu mirada es limpia, tu validación y valoración de lo que percibes es diáfana y sincera.
Ves lo precioso y maravilloso, lo irrepetible y milagroso de lo que hay ante ti.
Celebras eso y participas de ello.
Esa benigna empatía, te hace ser cada vez mejor.
La lucidez que así desarrollas, te sirve para ganar en equilibrio y conciencia.
Para esto hay que tener el corazón sano y la mente exenta de sofismas.
Si estás contaminado o dañado, tu lente tendrá un tinte que te impedirá ver la realidad tal cual es.
Un pez en una pecera turbia, no puede discernir adecuadamente lo que le rodea.
Un pez en una pecera nítida, capta claramente lo puro y lo maleado de las demás peceras circundantes.
Los traumados proyectan sus lacras hacia fuera, por lo que deben hacer un serio esfuerzo para lograr desempañar esa bruma.
Pero parece que el proceso terapéutico ya no interesa.
Hoy lo que predomina es la apología de la patología.
Además, las doctrinas imperantes no son amigas de la santidad, sino todo lo contrario.
La lesiva maldad es incentivada y promulgada.
Los perversos prefieren el caos y las legislaciones antijustas, pues dan ocasión para cometer impunemente transgresiones y perfidias.
Los infames artífices de semejante tinglado, disfrazados de altruistas, se dedican a aumentar la iniquidad.
Por eso la pseudoigualdad que fomentan es profundamente nociva.
Pretenden desdibujar toda noción cabal, para equiparar el bien al mal.
Y eso lo envenena todo.
Por otra parte, el orden natural es fértil y bello, pues está en armonía con lo sagrado.
El lenguaje de la vida se constituye en torno a vocablos insoslayables, como 'Dios'.
Quien de verdad busca la verdad, sabe vérselas con eso y entiende su propio lugar al respecto.
El verdadero buscador, ya sea más o menos tosco y torpe su esbozo, va atinando en la composición del puzle.
La verdad es la mejor brújula, con la que navegar idóneamente y con buen rumbo.
El reconocimiento y el significado se siembran y se cosechan mutuamente entre sí.
Pretender tener lo uno sin lo otro, es disparatado.
Si careces de comunión vital, sólo te queda desbarrar en lo superficial.
Mejor es esmerarse en mejorarse con esmero.
Pero no solipsistamente.
Para lo cual hay que amar de verdad, con verdad y hacia la verdad.
Y es gracias a la realidad que podemos hacer eso.
O sea, que cuanto más atinada y personalizadamente te vinculas, más redunda favorablemente en todo.
La pareja duradera y fructífera, es la cumbre del amor humano.
El amor al vicio o el amor a lo etéreo, no están en la onda correcta.
Lo absoluto es nuestra raíz cardinal, pero el tallo indica nuestro mandato carnal.
Esto es lo difícil del amor: No hay que adorar el fondo sobre la forma, ni la forma sobre el fondo.
La realidad no admite inocuamente tales dislates.
Ni en los antros ni en los templos está la verdad que debes buscar.
El saber y la felicidad están en el bien amar.
Por eso reconocer es conectar, es conciliar y vincular.
Es resonar y sintonizar, es encontrar y comprender.
Es plenamente ver lo otro y apreciarlo tanto como lo propio.
Nuestro conocimiento se va estructurando de acuerdo a aquello que vivimos y al significado que de ello sacamos.
Pon atención y esmero en tu interacción, para crecer en bondad y perspicacia.
Sabio es quien raudo aprende a descifrar las enseñanzas de cada evento.
Y sensato es quien prudente se conduce y certero avanza.
Si tu corazón no está asomado a la verdad, si no late con lo trascendental, si no arde en deseo de eterno amar y no se enhebra con otro corazón consorte, qué eres?
Un pelele somero, un gusarapo transitorio, un despojo errante.
Pues quien no sabe amar, no sabe nada de la vida; y quien no sabe nada de la vida, no sabe amar.

30 de junio de 2022

rarod ía

Yuris el evantac onu nat ontal entitud.
Lep areceq uee lm undoe stáf uerad ef ase.
Oc omos ic adag estos uyot uvieseu nl igeror etardo.
Talv eze stot engaa lgoq uev erc one lp inchacitoe xperimentald ea yer.
Miraq ues um adres el oa dvirtió: Not ef íesd ee sos, not ep restesa e so.
PeroY urie sd emasiadob uenap ersona, ques ufrem uchoc onl asn oticiasd iarias.
Sei maginal om alq uel oe stáp asandot antísimag ente, ye sol ep esae ne lc orazón.
Nop uedes oportarn oh acern adaa ntet antad esgracia.
Yurie ss olidarioc omoe lq uem ás.
Nos ep ierdeu nam anifestación, niu nad onación.
Dinero, sangre, loq ues ea.
Sih ayq uea rrimare lh ombro, sea rrima; yc onb uenac ara.
Sís eñor, Yurie se le pítomed elc ivismo, dignod et odasl asc ondecoraciones.
Pore son oe ntiendec ómop uedee starp asándolee sto.
Noh ayd erecho, noe sj usto.
Éls óloq ueríaa portars ug ranitod ea rena, comos iempre.
Ses entíau nh éroe, prestándosea e sap rometidas olución.
Ahorae stám osqueadoy f astidiado.
Nadiel ea visód eq uep udierap asara lgoa sí.
Nol eg ustan ip izcae stee xtrañoe fectos ecundario.
Cadat areaq uei ntenta, les alem alo m uym al.
Der epente, hastal om ásr utinarios eh ac onvertidoe nu nao diseap araé l.
Imposibleh ablar, imposibled esayunar, imposiblei ra lt rabajo.
Tans óloa ndary al ee stác ostandou nab arbaridad.
Cuandos eq uiered arc uenta, yae sm ediodíay s igueb atallandoc onm enudencias.
Lep arecei ncreíblee starp adeciendoe sto.
Ses ientea trapadoe nu nae stúpidap esadillaa bsurda.
Trasm uchof orcejearl ogral lamara u rgencias, ys ef rustrae normementea ln op odera rticularp alabrasc omprensibles.
Losd elt eléfonol et omanp oru nb romistay c uelgan.
Esd esesperante.
Yuri s eq uedap arados ins aberq uéh acer.
Notaq ue, sin oh acen ada, casip areced esaparecere ld esajuste.
Peron op uedee starsea síp aras iempre.
Algunas oluciónt ieneq ueh aber.
Nol ea petecep asarsee lr estod es uv idac omou nj ipip asota.
Losd el ab atab lancas eguroq uet ienena lgúnr emediop arae sto.
Yuris ep onea c avilar, hastaq ues el eo curreu nam anerap arap oderc omunicarse.
Tardav ariash orase ne scribiru nm ensajec laroy c oherentee ns um óvil.
Luegov uelvea l lamara u rgenciasy e ntoncesa ctival ao pciónd ec onvertirt extoa v oz.
Graciasa e sto, consigueq uel ea tiendane nc ondicionesy e sd erivadoa u ne specialista.
Unt alG oteral ee xplical aso pcionesq uet iene.
Quee nr ealidads onn ulas.
Resultaq uee llosy ae stánt rabajandoe ne sto, perot ardaránt odavíaa lgunosa ñose nd arc onl af órmulaq uea rreglee sep roblemilla.
Sono ptimistasy t ienent otalc onfianzae ns usc apacidades.
Mientrast anto, loúnicoq uep uedeno frecerles ond rogasa tontadoras, comos ie sof uesep aliativod en ada.
Sobret odoy a ntet odo, ler ecomiendanm uchap acienciay t omárseloc onc alma.
Qués el ev aa h acer, nos iemprel asc osass alenc omon osg ustaría.
Esi nevitableq ues ep roduzcana lgunosd añosc olaterales.
Has idou nal amentablem alas uerteq uee set rastornol eh ayat ocadoa é lp recisamente.
Lob uenod ee stoe sq uea horav amosa p rogresarm uchísimo, graciasa t odasl asp ersonasq uet ang enerosamenteh anh echod ec onejillod ei ndias.
Sea ugurant iemposf elicesp aral ai nvestigación.
Elt alG oteras em uestrae ncantadísimod ee starv iviendoe staé poca.
Peroa Y urin ol eh as ervidod en adat odae sae uforiay r egodeo.
Finalmentec uelgae lt eléfono, llenod en egrasp erspectivas.
Estoe sp eorq uee stare nc oma.
Nol eh acen im aldital ag raciap ensarq ues uv idav aa s era síd ea horae na delante.
Asique, trabajosamentes el legaa u nav entana, laa brey s ea rrojaa lv acío.
Al am ierdal au rbanidady t odol od emás.

29 de mayo de 2022

quince años

Hoy este blog cumple quince años.
Si publico alguna cosa especial a modo de celebración, será en algún mes próximo o cuando sea.

Para acceder a los recopilatorios anteriores:
https://dersony.blogspot.com/2014/05/septimino-anino.html

1000 900 80 y 4

Había una vez una nación muy encefalograma plano, compuesta mayormente por cándidos pardillos crédulos.
Ese docilísimo rebaño estaba pastoreado, cómo no, por taimadas alimañas traidoras.
El embuste era el ingrediente fundamental de la tiranía de dichas sabandijas.
Sus palabras eran falsas e hipócritas a más no poder.
Ante el populacho, los corruptos adoptaban una pose de responsables y dignos mandatarios.
Y para cuando sus iniquidades y rapiñas eran ya notorias y clamorosas, abandonaban educadamente sus puestos para cedérselos a otros de igual calaña.
De este modo los déspotas se perpetuaban en su posición de poder, aumentando con cada relevo su dominio y yugo.
Para mejor cumplir su usurpadora opresión, se servían de medios cada vez más refinados y sofisticados.
Asiduos a la estafa y al engaño, sabían perfectamente envenenar las mentes de sus súbditos.
Por eso no era de extrañar que la propaganda fuese su herramienta maestra, para manipular a las masas y encaminarlas hacia donde más les conviniera a ellos.
Lógicamente, la televisión era el canal primordial para realizar esa bellaquería.
Lo que decía la tele era ley suprema y absoluta.
Nadie osaba cuestionarla ni contradecirla.
Si la pantalla te sugería que te tirases por un puente, tú a callar y a obedecer.
En aquel despotismo teledirigido, nadie tenía derecho a hacer lo que quisiera y todos estaban forzados a considerar apetecible lo que se les obligaba a hacer.
Por ti, por mí, por todos.
Juntos en lo malo y en lo peor.
Cavando nuestra propia tumba, de buena gana y con mejor cara.
Nada de lo que difundían las pantallas era verdadero, pero sí que era dolorosamente real la maldad que se escondía tras ese teatrillo.
El mandamás compungido que comparecía para anunciar duras medidas abusivas, estaba bailando de alegría por dentro, regodeándose en su propia vileza y alevosía.
Por otra parte, los gerifaltes contrincantes eran igual de infames y secuaces, a pesar de toda la pantomima.
Todos acólitos en comandita, al servicio de la máxima perfidia.
En ese maldito circo, nunca faltaban peleles dispuestos a cacarear las consignas de turno, a cambio de míseras dádivas.
Así como tampoco faltaban palmeros, de aplauso fácil y criterio cero.
Los ingenuos no eran menos culpables de todo eso.
Que las pantallas ociosas y noticiosas fuesen su sumo dios, era como para abofetearlos hasta que te sangrasen las manos.
Resultaba vomitivo verlos acatar y adoptar con ciega insensatez falacias y sinsentidos.
Que se anunciaba que el estornudo de un murciélago era causa suficiente para hacer que todo el mundo quedase eventualmente secuestrado, pues dicho y hecho.
Que se anunciaba que el pedo de una mosca era causa suficiente para hacer que todo el mundo siguiese indefinidamente secuestrado, pues dicho y hecho.
Que se anunciaba que el moquillo de un piojo era causa suficiente para hacer que todo el mundo continuase perpetuamente secuestrado, pues dicho y hecho.
Había más de ocho millones de especies de animales en ese planeta.
Asique los embaucadores tenían diversión para rato.
Y los memos, en su insondable estulticia, es que ni se enteraban.
Si lo único que hacía falta para doblegarlos a todos era un puñado de casos, resultaba facilísimo fabricarlos.
No tenías más que coger a unos cuantos de esos papanatas y meterles disimuladamente en el cuerpo alguna ignota sustancia, de esas que al poco producen síntomas rarosos y aparatosos.
Al principio te esmerarías en tus pretextos, pero luego ya ni eso.
Les mentirías a la cara y lo mismo serviría.
Una vez que los mentecatos se han tragado un camelo, ya no lo reconsideran.
Ninguno de aquellos necios iba a saber sumar dos y dos, ninguno atinaría a relacionar ambas circunstancias.
Pero es que ni de lejos.
Cuestionar a los dirigentes estaba totalmente fuerísima de sus intenciones y capacidades.
Porque ello exigiría pensar por sí mismos, y eso no les molaba pero nada de nada.
Le tenían alergia a usar el coco.
Y así estaban como estaban, en manos de retorcidos canallas.
Padeciendo cruentos ensañamientos.
Resignados y sin rechistar.
Los muy ineptos.

poema mecanográfico (versión auto-aleatoria)

30 de abril de 2022

el aplauso autodestructivo

Había una vez unas personillas muy simplonas que se creían todo lo que les decía la caja tonta.
Asique la caja tonta les metió miedo con no sé qué amenaza invisible.
Uno esperaría incredulidad y suspicacias ante semejante premisa.
Pero entre los simplones no había malpensados, pues si algo les caracterizaba era su no pensar.
Y por eso se dejaron encerrar dócilmente.
Además, la caja tonta les enseñó a aplaudir en homenaje de no sé qué supuestos héroes.
Luego la caja tonta les enseñó a pulular amordazados y separados unos de otros.
Y los simplones venga a aplaudir más y más.
Después la caja tonta los condujo a ser marcados como ganado.
Y los simplones siguieron aplaudiendo.
Luego la caja tonta les ordenó que debían prescindir de lujos por no sé qué contratiempo medioambiental.
Y más que aplaudieron los simplones.
Después la caja tonta dijo que había que apretarse el cinturón por no sé qué crisis financiera.
Y aún más arreciadamente los simplones se entregaron a aplaudir.
Luego la caja tonta anunció severos recortes por no sé qué conflicto geopolítico.
Y ya los simplones aplaudían con tales bríos, que se destrozaron totalmente las manos.
Entonces la caja tonta les comunicó la triste noticia de que no había prótesis para tanto lisiado.
Y a los simplones no les quedó más remedio que morirse en una infinita atroz agonía.

1 de marzo de 2022

la monstruacion

La monstruacion suna cosa eles pasa a las chicas cando crecien, quesque les dan un movis y ya ese golven ai de tarunbas que mas con lo eser goapas, que nacien masque conpararsie y se cren eson orribies y se ponen quilos y quilos de majillajes yanasi eson moustras que mas, que da tierror vierlas, yan encima loego eselo quitan y sacen otras cosias como tiñirse el pelo y tajuarse y mas lucuras pior de malas, po culpa el movis y sus manias de moustracion que ni se acaiban nunquias, can encima se juntian un dia todias y se ponien ai pola callies a gritar a lo grutos cosas fieismas emas, y loego se quejian que naide las querie, peo a los moustros es inposible quiererlos con lo pantosos que soun y miejor es guardiarlos nuna jaulas u asis, paque no aigan cosias malas, o si no ques terribie ya to comuen una pelis de piesadilla, y lo pior es que cavez los que mandian querien que sazagan mas moustrousas, que les dicien mil mientias pacierlas rabiar masimas asta que les salie espumas pola bocas y se les ponien los ojos fuegosos, que lunico que larriegla eso es la silla lestrica, peo comu aqui nuai pos cacen barbaidades pipilantes, caluego salien en las nuticias yanencimas les apiauden los chalaos que ni sabien lo fatarl deso ques, quesquie te tenies que ponier unar madua yerros pair pola callie o si no que tarranquian un brazios ouna pernia dun bocaos, ai sin pofavor ni na, y es mejior que se diestrozen entrie llas asta que no quedien mas, y to po culpa el movis y la moustraicion que les da que les da, y lo rao es que los chicos tanbien tenien movis peo no se golven asi des tropieaos, o nuse, peo vamos, casi muchios no, que podes tar ai un rato charlandio y no pasa na, peo con las moustras es que ni siqueria las miras de pasiada y ya que les plota la sangrie gruñosa y se ponen ai fiurosas atopes sin parar, que les tenien que tirar dardos pa durmir rinoezontes o si no que lo destroizan to y to, que nai deriecho y es un rollio mu maslo estio, caber como siarregla, poque el movis seles a quiedao piegao a la carnies y oles cortas la manos o nanai que ni se solta, osea que mia que poblema.

28 de febrero de 2022

el daño de la palabra

El problema del lenguaje es que no siempre cumple adecuadamente su función comunicativa.
A menudo, las palabras que pronunciamos nos vienen grandes o se nos quedan cortas.
Por eso la conciencia y su precisa manifestación, siempre son y serán más relevantes que las verbalizaciones.
Esto no quiere decir que deba demonizarse el habla, sino que conviene que sea más cabal.
Abundar en la palabrería es vivir en la mente, abundar en la acción es vivir en el corazón.
Esos dos campos no son antagonistas, aunque pueden estar en conflicto si no se organizan como deben.
Pues la raíz de todo buen hacer está en la conciencia, que es previa y mayor que la mente y el corazón.
Sin conciencia, las palabras solo son ruido y las acciones solo son despropósito.
Una conciencia madura se conduce idóneamente y hace un uso de la palabra concreto, claro y conciso.
Como se suele decir: Obras son amores, y no buenas razones.
Cuando una sociedad recorta su capacidad de interacción personal y la sustituye por meras virtualidades, la cosa solo puede ir de mal en peor.
Las redes sociales están convirtiendo al ser humano en un simple producto de entretenimiento, en una mascota virtual.
Los voceros dicharacheros, hacen de su labia oficio y pretenden sacar réditos de sus opiniones.
Pocos de esos valen la pena.
Pues, quien más habla suele ser quien menos escucha; y quien poco escucha, nada sabe.
Ese parloteo, más que nada, intenta disimular el atroz vacío de esta atomizada sociedad.
Además, puedes desencaminarte grandemente si te formas tu idea de la realidad a partir de la visión de susodichos creadores de contenidos.
Incluso aun cuando sus mensajes fuesen impecables y certeros, el medio por el que los difunden hace que se vuelvan causa de alienación.
Cuando por la calle ves que todo el mundo tiene la mirada fija en su teléfono, estás contemplando el fin de la humanidad.
Y no exagero.
Subordinarte a la máquina, te deshumaniza.
A menos cordura, más fanatismo-chaladura.
Otro síntoma preocupante es el desaforado consumo de ficción, que trata de compensar el páramo existencial debido a la insuficiente y deficiente concordia.
La ficción producida para las masas, está siendo exorbitantemente utilizada como vehículo mediante el que infectar con tóxicas tergiversaciones la mente del público; sin casi disimulo.
Nada edificante ni ejemplar, desde luego.
Por otra parte, el acceso ilimitado a la información también tiene su lado peliagudo.
Puede llegar a esclavizarte y a desconectarte de la realidad.
Demasiada dedicación a la teoría, va en detrimento de la práctica.
Por ejemplo, los cursos de formación a distancia, son mayormente una estafa.
No hay verdadero aprendizaje sin practicar efectivamente.
La relación discípulo-maestro no puede virtualizarse.
Los fantasmas no tienen capacidad tutelar.
Ser autodidacta está muy bien para algunas cosas, pero no para todo.
Aceptar pseudo-sucedáneos de eso, es tomar gato por liebre.
Cuanto más la sociedad se presta a ese ombliguismo y deslocalización, más se idiotiza.
A mayor disfunción social, mayor abundancia de ideologías estúpidas.
Vivir en una burbuja digital, solo sirve para alimentar delirios y absurdeces.
Claro, no todo es pésimo respecto a la red de redes.
Hoy se nos ofrece una insólita oportunidad extraordinaria, para subsanar y enmendar carencias y errores que nuestra cultura lleva arrastrando siglos.
Pero esta posibilidad servida en bandeja, esconde una pega.
Nos obliga a aproximarnos a ella separadamente.
Y eso minimiza enormemente el aprovechamiento de ello.
Lo estamos viendo claramente.
La brecha que separa a los que comprenden lo que sucede de los que siguen en la inopia, es cada vez mayor y casi insalvable.
Vemos pues que la tecnología está resultando ser un regalo envenenado.
Ya que, aporta tanta o más desinformación que información.
Ese pérfido sistema, lo que busca y persigue es que toda la población se vuelva autista.
Cada uno prisionero de sus propias paranoias e incapaz de relacionarse con los demás.
Encima, esta tecnología aporta grandes ventajas a aquellos que desean someter a la humanidad.
Pues permite monitorizar fácilmente a todos los sujetos, detectar a los díscolos y neutralizar su alcance o reconducir su avance.
Simplemente sobreestimulando las taras de cada cual, se aseguran de que la capacidad de entendimiento mutuo sea cada vez más ardua e improbable.
Por eso, aquellos que buscan la cordura en las eminencias del pasado, tampoco están a salvo de caer en un distanciamiento incapacitante.
Quien vive a hombros de gigantes, huye de sus semejantes.
Es muy triste ver vidas por entero dedicadas al estudio, pero con nulo provecho en su aplicación vital.
Es un poco como los superdotados; cuya aguda mente, rara vez les hace ser mejor humanos.
Si no se hace bien, la búsqueda del conocimiento puede ser tan alienante como cualquier ocio estupefaciente.
Adquirir sabiduría es algo muy loable y noble; pero si uno no logra compartir eso con su prójimo, uno queda en una situación peor que la del ignorante.
La nota discordante, tiende a ser silenciada; por las buenas o por las malas.
Si tu conocimiento no es trasladable de algún modo positivo y apreciable, atraerás hostilidad creciente.
El lenguaje cumple una función conectiva, ayuda a relacionar y vincular a las personas.
Tu saber debe traducirse en un mejor entendimiento y disposición para con los demás.
O si no, vas mal.
Esta exigencia no es un requisito opcional ni añadido.
La importancia del prójimo es intrínseca, inherente a nuestra existencia.
Hasta tal punto que, desatender eso, lleva a nuestra rauda desaparición.
Nada de lo que hoy disponemos sería ni remotamente viable desde una bio-especie compuesta de unidades autosuficientes.
Nuestra interacción con el entorno es también muy significativa y no debe tornarse aún más remota e inepta.
Cuando en nombre del autosustento se pretende disgregar al ser humano de la naturaleza, ya puedes figurarte que la intención subyacente es malévola.
Por eso, para desenvolverte bien, debes comprender cuál es tu posición en la jerarquía absoluta y cuáles son tus deberes para con tus semejantes y tal.
Estas obviedades ya las teníamos bastante bien aprendidas; pero la modernidad ha acarreado tal descalabro, que nos obliga a reaprenderlas.
Afortunadamente, la palabra escrita nos permite acceder a excelsos legados de los que mucho se puede aprender.
Pero una lengua que ya no se utiliza para su función social, está enferma terminal.
Es un moribundo cuya carne va cayéndose a pedazos.
Una lengua muerta, sería cual esqueleto mondo y lirondo; pues todavía conserva su capacidad de transmitir conocimiento, pero carece totalmente de desempeño fraternal.
Cual vestigio preñado de visos espectrales.
Lo cual no impide que las verdades universales tiendan a pervivir en el tiempo, pasando de una lengua a otra.
Por ejemplo, las lenguas clásicas.
El saber generado en esos idiomas, sigue existiendo y sigue accesible para quien aprenda a manejarse con ellos; o con sus traducciones.
Pero las lenguas clásicas ya no vertebran la vida social de ninguna comunidad.
Una lengua muerta es como un vetusto coche sin combustible: Aún te permite maniobrar si logras aplicarle un empuje suficiente, pero no vas a llegar muy lejos así.
Una lengua viva te concede gran capacidad de movimiento y gran impulso, dentro de unos límites razonables.
Las carreteras por las que puedes transitar, se establecen por consenso mediante la convivencia cotidiana de las personas.
Ese enriquecedor intercambio, es crucial para la vigencia y pertinencia del idioma.
El idioma es un logro y un tesoro, forjado y templado por nuestros antepasados.
La comunidad da vida a su lengua y la lengua da vida a su comunidad.
Ahora bien, la humanidad tiende a agruparse en torno a idiomas cada vez más globales.
Esto implica que los dialectos regionales están cayendo en inexorable desuso y abandono.
Y eso es comprensible, siempre y cuando ese cambio se produzca de manera natural.
Cual cangrejo que adopta una mejor caracola para convertirla en su morada.
Por desgracia, hoy en día la clase política interfiere en eso; como en tantas otras cosas.
Los sátrapas explotan la comprensible nostalgia del terruño, para ganarse la aquiescencia del vulgo.
Lo cual desemboca en una artificial imposición del dialecto regional, atribuyéndole disparatadas ínfulas de importancia.
Cosa que deriva en un demencial chovinismo supremacista.
Y así la trilería de unos, provoca la involución de muchos.
Tal penoso e insensato desastre, solo puede acontecer cuando la cultura imperante está profundamente degradada y envilecida.
La lumbre y guía del buen entendimiento, depende totalmente de la calidad de nuestra existencia grupal.
El deterioro de una lengua, se percibe claramente en el empobrecimiento comunicativo de las sucesivas generaciones, en la endeblez de su integridad y en lo deplorable de sus prioridades.
Una comunidad que descuida la habilitación de sus descendientes, está en vías de extinción.
La palabra es tan útil como atinadamente sea concertada y aplicada.
Y con aplicar me refiero a darle un uso práctico y oportuno, en una óptima interacción con el prójimo.
Si se pretende quitar de la ecuación al prójimo, la lengua deviene totalmente inefectiva.
Cual balbuceos de gagá.
La fauna de anomalías derivada de ese solipsismo, no es pequeña.
La idea del ermitaño que alcanza por sí solo la iluminación, es más romántica que real.
Un loco no es un genio que no logra hacerse entender, sino un desdichado que no logra entenderse ni a sí mismo.
El enajenado no consigue dialogar con la realidad, pues está forcejeando con sus propios desvaríos.
Es un poco como el exaltado extasiado que empieza a hablar en lenguas desconocidas.
Espectacular prodigio inservible.
En el otro extremo, cuando se intenta expresar algo más elevado que el nivel de conciencia actual, se provocan más confusiones y malentendidos que otra cosa.
Los santos y los profetas resultan incómodos y peligrosos, pues traen ideas que pueden perturbar bastante el orden establecido; aunque rara vez logran tener apenas repercusión.
Las tribus primitivas sabían aprovechar eso, dándoles un papel más o menos acotado y restringido.
La clave para que el lenguaje sirva a su propósito, está en que las personas tengan buenos vínculos entre sí.
De ese modo, la conciencia equilibra los excesos y las carencias.
Dos buenos amigos se entienden perfectamente casi sin hablar.
Saben discernir desde dónde les nacen las palabras, en sus mejores momentos y en sus días foscos.
En el fondo, el único lenguaje verdadero es el amor.
Si falta eso, todo se derrumba.
La salud de una civilización, se mide en su capacidad cotidiana de expresar amor.
Esa radiante esplendidez, requiere lucidez y responsabilidad para su apropiada traslación en buenas obras que aporten al bien conjunto y compartido.
No admite postureos ni desidias.
Crecer por el buen camino, exige compromiso y persistencia.
No es un cuentecito de hadas ni una fantasía idílica.
Lo existencial, lo experiencial y lo esencial deben confluir sublimemente.
El sentido común depende de la realidad, del contexto concreto y actual, y de su significado trascendental.
La raíz sagrada es ineludible.
Pretender ignorarla, lleva a la ruina; ídem el rendirle una beatera pleitesía hipócrita.
El egoísta alberga una noción amañada de la realidad, de ahí su relativismo moral y su incapacidad de amar.
Su egocéntrico vocabulario de yo-yo-yo, le impide reconocer y conocer al prójimo.
La modernidad está propiciando esa calamidad, mediante lejanía y velocidad.
El estrés y el distanciamiento nos impiden conectar.
Fugacidad y fragmentación, astillan la cordura.
Si al lenguaje le interponemos una tecnología que traslada la comunicación a un plano virtual, ubicuo, no local, estamos distorsionando gravemente su función y sus resultados.
Dicho más claro: La red social daña nuestra capacidad de vincularnos porque nos hace mensajearnos de un modo despersonal.
Y cabe añadir: El canal de comunicación, condiciona y afecta también al mensaje.
Un entorno inhumano, te imposibilita emitir humanidad.
Estamos pues mutando hacia una neolengua a la par que devenimos post-humanos.
Si tus manos son tijeras, tus caricias solo pueden ser hirientes.
Es por eso que la red saca lo peor de cada cual.
Esa incubadora está alumbrando el modo de ser que le corresponde:
Lo monstruoso anti-humano.
Ese odio incesante, es un desesperado grito de asco y de parto.
Que en el fondo no va dirigido hacia los otros interlocutores, sino que es una visceral protesta por lo nefasto del marco intermediador, ese tecno-bioma despiadado.
Los iracundos no necesariamente son conscientes de la causa de su enfado, pero su proliferación habla alto y claro de que hay un serio problema.
Es como cuando un bebé llora desconsoladamente: Él no sabe lo que le aflige, pero sabe manifestar inequívocamente su malestar.
Alarma que no se atenúa hasta que no se soluciona el trastorno que la ha desencadenado.
Las cruentas injurias, abundan debido a esa impersonalidad de la red social.
Muchos no logran comprender que eso sea realmente así.
El espejismo virtual les ciega.
Que tú veas y oigas una transmisión de alguien, no significa que estés en verdadero contacto con ese alguien.
Si la palabra contacto contiene la palabra tacto, es por algo.
La señal digital es lo bastante similar a la realidad como para confundir tu criterio, pero es obvio que eso está lejos de parecerse a lo presencial.
Una fotografía no equivale a lo que está retratando.
Si yo coloco en un escaparate varios objetos entre los que intercalo imágenes hiperrealistas de dichos objetos, tú lo vas a tener muy difícil para distinguir el engaño desde la calle.
Ese es el peligro de las pantallas.
Lo virtual es todo fachada, el terreno ideal para que prospere lo superficial y se atrofie lo esencial.
Es un campo de juego perverso, pues te hurta lo más valioso: al otro.
En la viva interacción lo que se intercambia es mucho más que las palabras pronunciadas.
Cara a cara, las buenas maneras no son opcionales y las desconsideraciones se pagan.
La virtud solo puede brotar en la realidad.
Este mundo no es para vivirlo en modo espectral.
Un desasirse de lo tangible, llama al caos y a la perdición.
Por eso, en una pantalla la palabra queda descontextualizada, disociada, desnaturalizada y se convierte en instrumento al servicio del mal.
La voz del narcisista ya no busca comunicarse, sino realimentarse de su propio eco y cosechar notoriedad.
Y para colmo, las redes se permiten la desfachatez de ejercer de censoras.
No solo es extremadamente necio degenerarse mediante el consumo de espejismos, sino que además eso propicia ser adoctrinado en los conceptos que debes adoptar y los que debes abandonar.
Fantabuloso.

20 de enero de 2022

lógica defectuosa

El diálogo resulta imposible cuando tu interlocutor es presa del miedo.
Una persona atemorizada, no piensa.
De sobra es sabido que, ante la amenaza, nuestro cuerpo está diseñado para luchar o huir.
El problema es cuando ese automatismo se convierte en algo tan frecuente y habitual, que tus capacidades cognitivas quedan mermadas, atrofiadas, malogradas.
El sistema imperante es perverso porque incentiva precisamente esto.
Quiere convertir al ser humano en un dócil consumidor, sumiso y previsible.
Un borreguito fácil de manejar.
Por eso los medios de comunicación se han convertido en armas bombardeadoras de propaganda.
Hay que lavarle el coco a la chusma, para que avance por el camino que se le marca.
El discurso oficial es descaradamente capcioso, y tiránico se impone mediante chanchullos y amaños.
Crecer sumergido en ese constante embuste ponzoñoso, te deja pocas oportunidades de despertar.
La educación se ha convertido en una fábrica de autómatas.
Te inculcan a machamartillo las ideologías y los dogmas que deberás acatar.
Muy pocos se zafan de esa trituradora.
Por eso la sociedad actual se compone de zombis ineptos, engullidores de consignas disparatadas.
Carecen de raciocinio, carecen de inteligencia, carecen de imaginación.
Son un pedazo de carne con ojos.
El esclavo total.
Es muy triste ver cómo se prestan a su propio exterminio.
Uno quisiera gritarles cuatro verdades bien alto, para arrancarles las telarañas que plagan sus sesos.
Pero es vano empeño.
Quien rehúsa razonar, se suma a la sandez predominante.
Quien no quiere pensar por sí mismo, se escuda en memos pretextos.
Hoy por hoy, la excusa más frecuente es la de delegar en terceros.
O sea: La falacia del especialista.
El pardillo presupone que el estudioso está haciendo bien su trabajo.
Toma la negligente postura de dar por buenas las conclusiones de aquél, sin revisarlas.
Y ahí está el problema.
Las palabras de un presunto conocedor pueden ser verdaderas o falsas, acertadas o erróneas, sinceras o taimadas.
Para examinar su validez, uno debe evaluar directamente aquello sobre lo que tratan.
No hay atajos para esto, no hay aprendizaje si falta una reflexión verdadera y de primera mano.
El conocimiento no te lo darán las palabras de otros, sino tu propia investigación.
No es lo mismo estudiar la realidad, que estudiar unas palabras que supuestamente describen la realidad.
Quien solo trata con espejismos, cosecha delirios.
La verdad no es asimilable desde un apartado parapeto.
El saber no es una papilla para bebitos.
La inercia del desinterés no conduce al discernimiento.
La desidia llama a la bazofia.
Para conocer hay que poner atención, pasión, dedicación.
Las palabras de terceros pueden servir de ejemplo y estímulo, pero nada más.
No existe una pasiva modalidad comodona de labrar tu lucidez.
Tu deber es comprobar y comprender las cualidades y correlaciones de la vida, sus fundamentos y sus procedimientos.
Lo interesante de la verdad es que permite múltiples vías de constatación.
Algunas más toscas y tontas y otras más refinadas y sutiles.
La verdad es un rico y tupido tapiz, y es una bella labor el ir descubriendo su precioso diseño y la magnífica interconexión de todas sus partes.
Hay una correlación entre el significado que eres capaz de reconocer y los métodos de los que te sirves para ello.
Sin escrúpulo, solo hay perdición; sin tiento, se va al desastre.
Cuanto más acertado es tu conocimiento, más adecuado es tu proceder.
La sabiduría no es algo accesorio y opcional.
La existencia se torna sublime o pesadillesca según sepas orientarte atinadamente o no en sus coordenadas.
En lo óptimo hay versatilidad y bondad.
Solo quien tiene una clara noción trascendental sobre la existencia, sabe conducirse en todo momento con la justa mesura y prudencia.
Con el debido respeto a lo esencial, a lo sagrado.
Por otra parte, los burdos se enfrascan en desatinos brutales.
Participan en dinámicas dañinas y suicidas.
En cuenta de ganar en sensatez, se degeneran.
No saben sopesar ni calibrar.
Solo admiten aquello en lo que han sido adoctrinados.
Es la fe del ignorante.
Dan por certero lo que les dicen quienes dicen saber.
Tal cual, sin cuestionarse nada.
Es que eso de hacerse preguntas es un incordio y una pesadez.
El necio vocacional, peca de ingenuo y de simplista.
Adopta una lógica defectuosa, basada en falaces axiomas jamás verificados.
En su mente no cabe la posibilidad de que aquellos supuestos expertos en los que está confiando puedan estar engañándole.
No se lo puede ni remotamente figurar.
Esa carencia absoluta de imaginación, evidencia su ausencia de inteligencia.
Un ser de nula conciencia, es como un burro con orejeras; va a puro castigos y premios.
No comprende ni distingue el rumbo que lleva, ni las consecuencias de sus acciones y omisiones.
Vive en un constante accidente.
Nada ve venir, nada sabe gestionar ni solventar por sí mismo.
Resulta facilísimo timarlo con cualquier cuento.
Es el pelele perfecto, siempre dispuesto a ser manipulado por otros.
Para alguien tan ciego, la corrupción de las jerarquías y de los estamentos es un mero mito inocuo y arcaico.
Ponerse a analizar verdaderamente la realidad, le supondría agotador esfuerzo y voluntad.
Total para qué, mejor no calentarse los cascos.
Y así estamos.