"Sin amor no hay libertad, sino egoísmo que es el infierno."

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Este blog no está recomendado para menores, así que tú mismo con tu mecanismo.

fin del aviso



30 de abril de 2021

importante saber

No es lo mismo tener conocimiento, que tener acceso a personas que tienen conocimiento.
De pequeño es lógico y normal recibir ayuda de adultos, para adquirir los comienzos de nuestro saber.
La transmisión de maestro a discípulo, es eficaz siempre que se dé en buenos términos.
Cuando el corazón del maestro y el del discípulo están corruptos, lo que se produce es una perversión de su relación.
La simbiosis se torna parasitismo.
El engreimiento de uno y la pereza del otro, conducen al envilecimiento mutuo.
Un mal enseñante y un mal aprendiz no buscan ningún saber, sino explotar al prójimo.
Toda criatura sapiente, tiene el deber de buscar y descubrir la verdad.
Tener esta capacidad cognitiva, acarrea la responsabilidad de utilizarla buenamente.
El desuso y el maluso de esa cualidad primordial, traen nefastas consecuencias.
El sueño de la razón, produce monstruos. Y la corrupción de la razón, ídem.
Una cultura que adopta nociones cada vez más erróneas y falsas, va de cabeza al desastre absoluto.
Caer en simplismos y memeces, es señal de poca y pobre lucidez.
La inteligencia es una cualidad de la conciencia.
Occidente tiene la manía de confundir mente con cerebro.
Eso habla muy claramente de la superficialidad de nuestra cultura.
Es una terrible calamidad tener unos esquemas tan burdos sobre la existencia.
Cuando uno no está en contacto con el significado profundo, cae en derivas nocivas.
El pensamiento-máquina y el pensamiento-mágico tienen en común su alienada lejanía de la realidad, distanciamiento que conduce a la autodestrucción.
Tanto por exceso de dureza como por exceso de blandura, la transgresión de lo esencial lleva a la perdición.
Mente licuada o mente petrificada, son igual de inservibles.
La tecnología actual está acelerando esa desubstanciación e inhumanización.
Demasiado mercantilismo y precariedad, impiden que las personas sepan razonar cabalmente.
En una alarma persistente, nadie da pie con bola.
Por eso abundan los desdichados de tan somera conciencia que tienen más de animal que de humano, pues se desconocen profundamente y subsisten sumidos en una ignorancia descomunal y horrenda.
Son tarugos confusos, vacíos de lucidez, nulos en inteligencia.
El sustrato idóneo para que la estafa y el crimen sigan medrando en este mundo.
Existir, implica aprender.
Queramos o no, nuestro contexto nos influye y condiciona.
Vivir es dialogar con la vida que nos compone y que nos rodea.
Para saber, hay que conocer. Para nutrirte, debes alimentarte.
El comprender es un proceso con dos fases principales: Analizar y asimilar. Masticar y digerir.
Cada persona tiene su propia manera de hacer eso.
Los hay más toscos y los hay más cuidadosos.
Una pobre intención y motivación, da pésimos resultados.
La mente que no sabe o no quiere pensar, vive en tinieblas.
Se podría decir que la conciencia es como una llama ígnea, que conviene avivar y acrecentar.
Son tu actitud y tu voluntad las que determinan cómo gestionas eso.
Hay un camino desidioso y uno laborioso.
Ni que decir tiene, desembocan en sitios muy distintos.
Además, conviene mantener un equilibrio en nuestra atención interior y exterior, para no caer en descompensaciones enajenantes.
Como las mentes-esponja y las mentes-pico.
La esponja, asimila pero no analiza.
El pico, analiza pero no asimila.
Ambas inteligencias son defectuosas por sus respectivas carencias funcionales.
En condiciones normales, sendos tipos de mente sabrían imbuirse y complementarse mutua y recíprocamente. Pero en estos tiempos aciagos y fatídicos de ombliguismo exacerbado, el entendimiento es casi imposible de tan improbable.
Cuando el contexto está lleno de engaño y toxicidad, ambas modalidades sufren las consecuencias de su inconsistencia.
Una mente de poca conciencia, está condenada a padecer plagas y tormentos.
La comodidad del no pensar, a la larga se paga cara.
El incauto se traga las mentiras sin ser capaz de distinguirlas, y ello le trae perdición y ruina.
El veneno predominante y generalizado, está descarrilando malamente a la humanidad.
Afectando y agravando las debilidades de cada cual.
La comedia se torna tragedia, el circo se vuelve pesadilla.
El pico se cree mejor que la esponja por su incisivo ímpetu y su intenso foco, pues nada se resiste a su poder disgregador.
Pero ese vigor se vuelve brutalidad y barbarie, cuando descuida su debida sensatez y mesura.
Quien ultraja lo sagrado, se vuelve vil déspota. Patética parodia de pseudodeidad absurda y delirante.
La esponja se cree mejor que el pico, pues sabe resonar más hondamente con lo que le rodea.
Pero esa apertura y sensibilidad se vuelven totalmente en su contra, cuando solo mira desde, por y hacia el frívolo narcisismo, desatendiendo su deber de ampliar la conciencia.
Y deviene en la típica esclava de las modas, en persona-veleta carente de criterio, que se limita a repetir las consignas del momento. Que puede mutar en arpía mezquina y sibilina.
Esos dos caminos envilecedores, la soberbia y la vanidad, confluyen en la perversidad y entonces ya solo hay negrura y muerte.
No es casualidad que la sociedad actual esté siendo corrompida y adoctrinada mediante ocios ponzoñosos y tiranías mediáticas.
Así lo social ha degenerado en un aquelarre de egolatría y fanatismo.
Una caótica ruindad desquiciante. Necia, fútil y fatua.
Una atroz exaltación de la aniquilación.
Los peleles no saben ver la danza en la que andan metidos, ni logran adivinar las manos que mueven sus hilos.
Desgraciados dislocados y descoyuntados, comulgan con la farsa a pies juntillas.
Y van perdiendo capacidades y opciones exponencialmente.
Nada hay más repulsivo y pernicioso en este mundo, que la perenne impericia inoperante.
Esa inercia acomodaticia, esa resultona pose tras la que no hay nada.
El andar con orejeras de burro voluntarias.
Tal superficialidad y cortedad de la persona vana, denotan una inteligencia tenue y endeble.
La palabra se ha convertido en arma manipuladora y traidora.
Pues donde falta conciencia, prolifera la iniquidad.
Los taimados imponen un relato adulterado y conducen a la masa hacia el acantilado.
A estas alturas muchos ya deberían haber despertado, pero se resisten a abrir los ojos.
Pues la curva de aprendizaje que les aguarda, se les antoja demasiado empinada.
Prefieren seguir siendo memos calamitosos, propiciadores de catástrofes.
Incapaces de calibrar ni sus propios afectos, cuyos arrimos o se pasan o no llegan.
Perpetuadores del dialecto impío de los brutalizados.
Tanta ineptitud, nos aboca a un abismo de fauna degradante.
Perder el norte, implica dar bandazos desguazantes.
La locura es per se inestable y extremante.
Los vaivenes de la estupidez, son igual sinsentido en todas sus polaridades.
Por eso hoy abundan las leyendas negras y las leyendas blancas.
Hay un exceso de mitificación.
La ignorancia provoca ese tipo de esperpentos.
Las ideas se vuelven deformes y grotescas cuando no vehiculan realmente nada en sí mismas, cuando no contienen verdad alguna.
Estar vacío de inteligencia, te lleva a caer en la falacia del especialista.
Esa idea de que el saber debe estar compartimentado y que solo ciertas eminencias tienen derecho a pontificar sobre su área de conocimiento, es una perversa engañifa.
Los taimados se sirven de todo, con tal de someter y tangar a los demás.
La mentira, el engaño y la fuerza bruta son sus herramientas principales.
El abuso actual, habla por sí solo.
Es abominable la extorsión que están promoviendo y aplicando los malhechores.
Con su doctrina del miedo, tienen sometidos a los ignorantes.
A pesar de que su relato es notoriamente insostenible y ridículo.
Pobres los insensatos que se tragan semejantes embustes. Se dejan poner la soga alrederor del cuello y convencer de que esa es la única solución posible.
Luego, cuando el suelo desaparezca bajo sus pies, será demasiado tarde para recapacitar.
Y cabe señalar que el recapacitar, trae un se capacitar.
Por eso, ahora que aún estás a tiempo, que no te la den con queso.
Piensa, por favor, piensa. Indaga, investiga, estudia y aprende.
Demuestra que dentro de ti hay un ser humano y no una bípeda bestia en ruta al matadero.