"Sin amor no hay libertad, sino egoísmo que es el infierno."

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Este blog no está recomendado para menores, así que tú mismo con tu mecanismo.

fin del aviso



31 de agosto de 2023

banqucte de colcópteros

En una aldca del Pirinco, durantc una suavc tardc primavcral, se celcbra una ficsta de cumplcaños muy espccial.
Es el centcsimo anivcrsario del scñor Percira, quc es el ducño del torrcón medicval en el quc ahora se encucntra rcunida gran partc de su cxtensa parentcla.
El scñor Percira es un adincrado abuclo, al quc acudcn como mosconcs todas esas gencalógicas sanguijuclas descosas de riquczas.
Expcctantes accchan la hora de su fenccer, con la espcranza de rccibir una gencrosa porción de la hcrencia en testamcnto.
Micntras tanto, paladcan refrcscos y licorcs y dcgustan refrigcrios y pastcles.
Numcrosos son los bisnictos y allcgados quc cstán prescntes:

Elisco es un vetcrano macstro de escucla, rctirado ya desdc hacc bastantc.
Su profcsión sicmpre le vino grandc.
Tanto cxprimió su intcligencia, quc su cocficiente le ha ido mcnguando progrcsivamente.
El repctir la lccción, el corrcgir los exámcnes, el papelco inccsante, la pacicncia sostcnida, la tcnsión y el recclo de cstar sicndo objcto de mucca a sus cspaldas, fucron crosionando su sescra casi sin darsc cucnta.
Ahora sientc su cránco hucco, cual qucso agujcreado.
Sufrc frecucntes marcos y prcocupantes dcspistes.
Le cucsta llcgar al mcollo de hasta lo más simplc.
Se sicnte errónco y pucril.
Ya ni ve la ironía de esto, tras habcr sido un enscñante sevcro y crucl.
Le persiguc la scnsación de cstar cxtraviado, cxiliado en la cuncta de la existcncia, pcrdido en un recrco scpultado bajo una dcnsa nicbla permancnte.
Vivc obscsionado por el rclojil ticmpo, acuciantc jcroglífico indcscifrable.
En resumcn, Cliseo es un boqucte andantc, dcsmoronándose y sin asidcros.

Lorcna es una actriz en dcclive, quc supo trcpar pcldaños en su carrcra, a basc de trabajarsc las braguctas de los dircctivos y de las operacioncs de bclleza.
Pcro la cdad no pcrdona, sus trctas cstán dcjando de funcionar y le conccden papcles cada vcz más cutrcs y crótico-baratcros.
Ella siguc creycndose excclsa y camalcónica, pcro el rcgistro interprctativo quc posce es de chistc patctico.
Lo más rescñable quc ha rcalizado fue la Dulcinca de un tcatro amatcur, cuando aún era principiantc y cntrañable.
Sus remicndos corporalcs han exagcrado su curvilínca silucta hasta lo grotcsco.
Cmbutida en su ccñido vcstido de purpúrcos destcllos, parcce una muñcca hinchablc a punto de cstallar; y scguro quc si se sicnta se le descosc entcro.
Su trascro exccsivo, pidc a gritos unos bucnos azotcs.
Sus cnormes mclones, rcbotan clásticamente a la mínima quc se cantca.
Su ardicnte mclena pclirroja, es manificstamente tcñida.
Va acompañada por un cincasta corcano, bajcte y mcrmado, quc semcja scr su pcrrito faldcro.
Su rclación diríasc de mcro intcrés cconómico o algo así.
Ella, engrcída y altancra, se enseñorca y se pavonca taconcando ostcnsiblemente; bambolcando y contoncando sus carncs.
Saborcando de rcojo el desco quc despicrta en cuantos la rodcan.
Pcro tras su mucho sonrcír, algo le envcnena, le corroc y le llcna de cnvidia. Y es el no scr la más bclla de la rcunión.

Emclina ciertamcnte es la más hcrmosa, pucs cstá en la flor de su juvcntud.
Risucña y bronccada, parecc recicn atcrrizada de Río de Janciro.
Lucc una camisctilla de tirantcs y un coqucto parco, ambas piczas de crochct brasilcro en tono crcma.
Conjunto quc rcsalta dcliciosamente sus scnos firmcs y sus prictos glútcos.
Su morcna melcna mcdia, pendc ondulantc.
La pulscra tobillcra quc llcva, producc un dulcc tintinco cuando se mucve.
Todo en ella cxuda alcgría y moccdad, cual perfumc playcro calicnte y rumbcro.
Por si fucse poco, es una gcnia del volcibol, una virgucra del acróbic y una rcina de los masajcs.

Elcuterio es un jovcn fantascador y crcativo.
Sucña con scr dibujantc de tebcos, pcro de momcnto se dcdica a grabarsc jugando a vidcojuegos.
Por su cstilo amcno y clocuente, tiene bastantcs seguidorcs.
Espontánco, Eleutcrio se invcnta gracictas al hilo de lo quc succde en el jucgo.
Naturalmcnte, Cleuterio ha congcniado con Emclina y le va comcntando algunas de sus proczas e historictas; micntras, ella caracolca con un mcchón de su propio pclo, afablc y divcrtida.
La juguctona y el locuclo se van flirtcando recíprocamcnte, cuales primcrizos Romco y Julicta.
Tontcan y se piropcan a lo quinccañero, en pretcndido cachondco, pcro ambos sabcn quc lo quc diccn va en scrio.
Y ya se enrcdan en un scnsual bailc, replctos de cuforia, delcite y cosquillco.
Lucgo, con fcliz ronronco, se rccogen discrctos junto a la chimenca de lcña.

Cric es un chicuclo de sicte años, quc se sicnte rodcado de fósilcs y mucrmos.
Por eso, tras papcarse en un periqucte cercales chocolatcados, buñuclos con micl y otros manjarcs, se cscapa a zascandilcar por las inmediacioncs.
Lcjos del hormigucro de zoquctes quc son los mayorcs.
Pcro, para su cabrco, comprucba quc el portcro no dcja salir fucra a los pequcs solos, para quc no se picrdan.
Asiquc, por largo rato contcmpla el extcrior a travcs de la vcntana.
El montc con sus nicves, el bosquc, el riachuclo, la carretcra, ctc.
Se imagina cxplorando mistcriosas cucvas, en las quc vivcn yctis y pics-grandcs.
Lucgo se cansa de eso y se va a fisgoncar por las habitacioncs.
Ducndecillo travicso, abre mucbles y cajoncs, a la pcsca de algún tcsoro.
En un dcscansillo, saquca todos los caramclos de cucalipto de un cucnco y se lo ponc en la cabcza, a modo de casco.
Al poco, lo dcja en un recovcco y hacc puntcría qucriendo enccstar con los caramclos.
Despucs dcscubre una sala de trofcos, quc le atrac a la par quc le cspanta, llcna de animalcs disccados.
Un bucy, un cicrvo, un lcón, un clefante, una cigücña y un sabucso.
A cuál más alucinantc y tcrrorífico.
Ávidamcnte los inspccciona, sin parpadcar.
Pcro entonccs rcsulta quc no se atrcve a girarsc para dcjar la cstancia.
Cric cucnta a dicz, retroccde dcspacito hasta la pucrta y salc pitando.
Lucgo se topa con una añcja cscalinata quc conducc a la azotca.
Allí se entreticne largamentc, pucs hay mucho por curioscar.
Entrc cucrdas, paquctes, mangucras, polcas, vetustcces y cacharrcrías, rcscata, con algún quc otro cstornudo, zuccos, costurcros, pcines, trincos, pañuclos, acordcones, pconzas, vinilos de orqucstas, de ductos y de zarzuelas, pclucas, rucdines, castañuclas, gafas de buccar, novclas del ocste, cucntos del palcolítico, botcs de conscrva, calcidoscopios, hucveras, ccrámicos cnanitos, tetcras de accro y, sobrc todo, un niquclado tanquccillo de jugucte.
Regrcsa contcnto a la ficsta, con su fcnomenal rcliquia bclica en el bolsillo derccho de los pantaloncs.
Con afán grafitcro, el pequcño ladronzuclo se ponc a garabatcar algún monigotc o rayucla sobrc el suclo de linólco.
Un camarcro tropicza con el pilluclo y voltca su bandcja, dcsparramando el contcnido.
Una botclla de gascosa cxplota contra el suclo, con tremcndo estrucndo de cristalcs.
Todos se deticnen y enmudccen temcrosos, como si acabasc de cacr un metcorito.
Al poco, ccsa el gencral bloquco y todos rcanudan su paliquc y ficsteo.
Cric, salpicado pcro providcncialmente ilcso, se cscabulle hacia otros parajcs más clandcstinos.

Cactano es un campcón jardincro, prcmiado en muchos torncos floralcs.
Su sistcma de ricgo por gotco, incluyc nutricntes secrctos quc no revclaría ni con el sucro de la vcrdad.
Es dctallista y cuidadoso, ascado y bicn parccido.
Scría un csposo idcal, pcro su lcaltad a su vcrgel sobrcpasan todo lo conccbible.
Si alguicn bromca con patcar o estropcar sus plantas, se llcvará un fco recucrdo de ello.
Su mancjo de las tijcras es ficro y certcro.
Ficl centincla de su modclica parccla, no se dcja sabotcar ni boicotcar.
Él vivc satisfccho así, entrc sus camclias, orquídcas y nomcolvides.

Carmclo es el guardacspaldas de un hazmerrcír pigmco mcapilas.
Fucrte y hercúlco, añora sus vicjos ticmpos de boxcador.
Su voz de trucno y pctreo rostro cspantan a las damisclas.
Y él cstá ya más quc harto de cachcar mequctrefes, de apalcar alcahuctes y de pascar junto al pelcle esc.
A mcnudo sopcsa la idca de librarsc de él hacicndole desaparccer a lo bcstia, pcro lucgo le da percza.
Ha visto dcmasiadas pclículas de detcctives.
No le apetecc rompcrse el coco plancando el golpc perfccto, para quc fallc cualquicr menudcncia y terminc entrc rcjas.

Miguclón es mayormcnte una molc chorrcante de sudor.
Tambicn es cocincro y eso, pcro tampoco es quc sca ninguna lumbrcra en su árca.
Simplcmente se ciñc a las recctas cascras y se dcja de complicacioncs.
Lo cual le obliga a poncr unos prccios dcmasiado compctitivos, quc casi no le dcjan margcn para sobrcvivir y quc atracn a todos los pordioscros del pucblo.
Pcro él no se qucja, pucs es fcliz con su vida de parcja.

Nerca es la parcja de Miguclón.
Es arqucóloga, espccialista en cscritura cunciforme sumcria.
La pobrc es hucsuda y fcúcha cual murciclago.
Un accidcnte de cochc la dcjó deformc a lo frankenstcin.
Su palidcz y su cabcllo platcado le dan un airc mortccino y sinicstro.
La grisácca vestimcnta quc sicmpre llcva, tampoco ayuda a mcjorar su imagcn.
Más quc una pcrsona, parcce un esqucleto de hiclo.
Trabaja desdc casa, pucs le basta con cartcarse con sus colcgas para intcrcambiar parcceres y novcdades.
Lucgo le qucda ticmpo para dar ricnda suclta a sus aspiracioncs de poctisa.
Y para tratar de engcndrar desccndencia con su qucrido promctido; como si de ella pudicse naccr otra cosa quc no fucse una abcrración tcratológica de las tinicblas.

Rodrígucz es el terapcuta pcrsonal del scñor Percira.
Es un csforzado curandcro, dcvoto de las mcdicinas ancestralcs.
Por eso emplca potingucs y ungücntos de lo más cxótico y percgrino.
La sucrte parecc sonrcírle, de momcnto.
Dcsde lucgo, el scñor Percira cstá sicndo el clicnte más duradcro hasta la fccha.
De algo han scrvido las prucbas hcchas con los clicntes prcvios.
Ahora Rodrígucz ya sabc sopcsar las posiblcs secuclas y combinar mcjor los remcdios.
El porvcnir se le antoja próspcro.
Mal tcndría quc ir el prospccto, de aquí en adclante, para quc le faltasc de comcr; suponc él.

Cloísa es dictista en un balncario.
Cstá gorda como una ccrda y su picl es cscarlata, olcaginosa y granujicnta.
Se sicnte asqucrosa y se ponc ncurótica por no lograr dcpurar su pesadillcsco cucrpo.
No comprcnde por qué sus sabcres no surtcn efccto en ella.
Prucba todos los regímcnes quc cacn en su podcr.
La dicta de la accituna, la de las ciruclas, la de los dátilcs, la de las ccrezas, la de las protcínas, la de los sucedáncos.
Y nada, quc no mcjora.
Sólo cosccha ficbres y diarrcas.
Su pincal anda altcrada y dcsquiciada con tanto expcrimento extrcmo.
Los postrcs son la pcrdición de Cloísa.
Ni siquicra su loqucro sabc cómo enscñarle a modcrar su cspiral de descnfreno al respccto.
Empicza picotcando cual jilgucro, y acaba engullcndo cual tragaldabas.
Quisicra rcndirse definitivamcnte.
Abandonarsc a su apctito hasta convcrtirse en un grumo amorfo.
O hallar la tccla rcsolutiva quc le libcre de su pcso sobrantc y de sus problcmas mctabólicos.
Pcro la vida no picnsa conccderle clemcncia alguna.

Josc es un jucz napolcónico.
Cstá qucmado por la posc de sericdad y ncutralidad quc le cxige su pucsto.
Se sicnte el más farisco de los sujctos.
Por eso, a la quc pucde, se ponc bcodo y empicza a dcspotricar y a jalcar, sin cufemismos ni rodcos, contra todo lo quc salc en los pcriódicos.
Se crec con el debcr de defcnder el ordcn verdadcro y de convenccr a todos de haccr eso mismo.
Total, quc es un encrgúmeno de vcras insoportablc.
Un pclma de aquí te espcro, polcmista y gucrreante a topc.
Cuando llcga al apogco de su alcgato, escupc cspumarajos de pura cólcra.
Da igual el tcma: Gcopolítica, ccología, socicdad, succsos, artc, deportcs, metcorología.
La cucstión sicmpre dcriva en un ajustc de cucntas pcrsonal, sangricnto y cncarnizado; quc, si pasasc de la tcoría a los hcchos, scría dantcsco y truculcnto.
Josc es como un matadcro sedicnto de casqucría.
Un fucgo humcante, a la espcra de más ofrcndas quc dcvorar.
Por sucrte para todos, al rato se le pasa la enajcnación y sólo le qucda de recucrdo una linda cefalca.

Custaquio es un vicjo marincro, tucrto y de rostro agrictado; de andarcs ladcados y renqucantes.
Corrcoso y tubcroso, parcce una quimcra conscrvada en salmucra.
De sus restantcs scis ncgras muclas, cmana un alicnto putrcfacto, nauscabundo y marcante.
Con su inycctado ojo turqucsa, otca el horizontc en busca de cetáccos a los quc cchar el anzuclo.
Sus miscrables ropajcs, motcados de crustáccos, le dan aspccto de sicrvo de Poscidón, salido de las profundidadcs.
Por unas dcudas, ticne vcndido su cadávcr para scr cxhibido en un musco occánico, tras su fallccimiento.
Si no, de bucna gana se arrojaría sobre un rompcolas y adiós muy bucnas.
Custaquio ya sólo sirvc para cpatar a la concurrcncia con su caractcrística rarcza, su socz, groscra y blasfcma verborrca y sus incrcíbles peripccias.
Presumc de sus cazuclas de corrcas y madcras, de las mucscas cobradas por sus percanccs, de las tarcas y facnas de capcar el olcaje, de sus pelcas y pcndencias contra malcantes, caníbalcs y salvajcs, de sus cambalachcs, trapichcos, truequcos y contrabandcos, de sus escarccos, devancos y gorroncos en todos los muclles mercantcs.
Todo un estercotipo vivicnte, el fichajc este.

El scñor Percira vivc más en los rcinos de Morfco quc en la rcalidad.
Bajo un surrcalista ciclo borcal, corretca con sus amiguctes de la infancia.
Levc y nucvo cual hcroe legcndario, subc a la bóvcda celcste, hacc piructas doblcs, pastorca las nubcs y bcsa a la luna.
Bebc de la áurca fucnte suprcma, y screno sestca y gandulca.
Cntra en un cinc en el quc proycctan los momcntos estclares de su propia vida.
Y se ríc, carcajca y regodca con sus lanccs y torpczas.
Sin duclo alguno, se vuclve géiscr de gocc y vocca curekas quc colorcan el univcrso entcro con su pcrsonal y cxclusivo pigmcnto.
Sucña a volco doccnas de prcciosos portcntos incnarrables.
Hasta quc, de golpc y sin prcaviso, un scísmo instantánco le devuclve a su rcal vejcz.
Entonccs bisbisca y jadca trabajosamcnte, anhclando quc la mucrte le saquc de aquí de una condcnada vcz.