aviso

Este blog no está recomendado para menores, así que tú mismo con tu mecanismo.

fin del aviso


20 de enero de 2015

pamplinas a tutiplén

"Esto es vida y lo demás es un bidón."
(Andrés Montes)

Si cola es culo,
caracola es caraculo.

Un sordo es alguien que al nacer rompió la barrera del sonido.

Lo malo de adelantarte a tu tiempo es que te aburres un poco hasta que llegan los demás.

Ríen con burbujas, asustan a los submarinos.

Qué movidas.
Quemó vidas.

Ser el rey de los tontos es un título bien lamentable.

"El idiota de Dostoyesqui" es un libro escrito con muy mala baba.

Pure colour.
Color puré.

La pátina patina.

Si estás durmiendo y te despierta el ruido de un avión que se acerca, te crees que se va a estrellar contra tu casa.

Cada vez que dices una mentirijilla, el diablo te guiña un ojo.

Cuando el infierno se cuece en tus entrañas, tu boca eructa palabrotas.

Parentela.
Paren tela.

Miopía:
Ojos tímidos que no
quieren tocar el mundo.

Monodieta: Monodia pequeñita.

La fábrica de bebés a veces hace ofertas de 2x1.

El pavo real es un abanico con patas.

Los pájaros son al revés que los hombres, viven en el cielo y cuando se mueren se van a la tierra.

Era tan tonto que se olvidó de respirar y se murió.

-Qué quieres ser de mayor?
-Yo de mayor quiero ser yo.

Si no tienes ombligo es que no has nacido todavía, o que ya te has muerto.

El cobre es el oro de los pobres.

No es lo mismo "Alce la cabeza" que la cabeza de un alce.

Deuteronomio.
De útero no mío.

No es lo mismo montar revuelo que remontar el vuelo.

El libro definitivo sobre procrastinación siempre estará por escribir.

Ni mi edad es una nimiedad.

Armadillo hasta los dientecillos.

Hable con Propiedad, ventanilla C.

Allá te las compongas.
Allá telas compongas.

Indispuesto.
In this puesto.

Piense y hágase rico.
(Tome pienso y vuélvase delicioso)

Salir por la tele te pone cara de mentiroso, por qué será?

Tener ÉXITo es tener salida.

Serenata.
Seré nata.

El sonido de la luz delantera del coche fantástico es como un ladrido estilizado: waw waw.

Me interesa especialmente todo.

Cojonudismo.
Nudismo cojo.

Cuando oigo la memez de que el cáncer obliga al cuerpo, se me representa una hormiga levantando a un elefante.

Enamorada está la enana morada de su morada enana.

Bob: Las ocho y ocho, a eme.

Una ardilla puede cruzar el país saltando de parado en parado.

El cachibolo de la zurundanga se gochaflusca con el mogoñedo del calumperi.

La mitad de ocho es tres, o cero.

A ti cuando te hicieron rompieron el molde.
(Frase que no hay que decir a un huérfano)

Amoradamiento de llanada.

Tesoreros mudos, secretarias ciegas, delegados sordos. Y dicen que aquí no pasa nada.

tarjetero

Tu tarjeta puede estar aquí (si me gusta lo que haces).

3 de enero de 2015

la garra zibil

La garra zibil fue una cosa que paso mas antes de nacer yo.
Mi mama no sacuerda casi porquera mu pequeña.
Mi yayo es el unico que la sabia pero se fueyo al cielo cuando yo era casi un bebe asi que nada.
En el cole la dicen pero parece mentiras porque casi no parece de verda casi.
La garra zibil fue una cosa mu mala, que se querian pelear todos con todos y los malos eran mas malos aun, asi que lo rompian todo y luego no tenian ya casi nadie ni casa ni casi comida ni mas nada.
Pero eso es lo que pasa pero lo que hay que saber es por que pasa.
Yo no se pero algo tenia que pasar para que se estuvieran todos asi de enfadados.
A lo mejor la garra zibil era un premio que lo querian todos y por eso se peleaban.
O puede que era una palabra que se invento uno y que iba porai deciendola todo el rato garrazibil garrazibil garrazibil garrazibil garrazibil garrazibil y se volvieron ya locos poreso.
O puede que los malos ya se estaban pasando de malos y los buenos estaban ya mas artos que artos y era para que ya no fuera mas asi.
Lo malo es que que dice que ganaron los malos y poreso los malos siguen haciendo mal para todos que no dejan casi ni vivir casi.
Pero hay una cosa que yo no se, los buenos ganan siempre porque tienen razon. Si tu dices que el sol es amarillo y otro dice que no, ganas tu porque es verda. Pero si ganan los que mienten es porque hacen tranpas o es que los buenos son un poco tontos. Pero si eres tonto no eres bueno porque los tontos no saben nada y para ser bueno hay que saber la verdad.
Poque si matas niños porque te crees que eso es bueno pero es mentira eres tonto porque eso es de malos.
La garra zibil parece que fue un lio porque todos eran malos y tontos y buenos no.
Los buenos no pelean porque saben que eso es malo, pero lo malo es que los malos si que pelean para ganar a lo bestia.
Poreso hay que ser listo de verda para ser bueno porque si no acabas peleando y te vuelves malo como los malos.
Ser bueno es mas dificil que ser malo.
Ser malo es muy facil, puedes romperlo todo y no hace falta casi ni pensar.
Hacer una casa cuesta mucho y derrumbarla nada.
Con una piedra puedes ser malo, para ser bueno tienes que hacer todo tu bien de verda.
Los malos ganan siempre por culpa de los tontos. Los tontos no se enteran que tienen que hacerse listos para ser buenos.
Los malos mienten casi siempre sin que se note, porque si te enteras de que una cosa es mentira ya no te la crees y ya el malo no te engaña y se queda sin hacer tranpa.
Los malos se inventan un monton de cosas para distraer pero las tranpas que hacen nunca las dicen, porque si les pillan van a la carcel.
Pero lo malo es que cuando los pillan y van a la carcel ya han sido mas malos antes y eso cuesta mucho cada vez mas de arrieglar.
Los tontos se creen que asi ya vale pero es mentira.
Los malos hay que saber siempre quien son para no dejar que sean malos. Pero los malos no se quieren saber quien son.
Poreso los buenos tienen que ser listos de verda para saber saber quiquien son los buenos y a los otros nada.
La garra zibil yo no se lo que paso pero es mas mejor saber ahora lo que pasa porque si no otra vez van a seguir los malos ganando y los tontos sin aprender y es mejor aprender, de verda.
Porque si no pobres si no.

Juan en negrita

Yo me llamo Juan, en negrita.
Se escribe asi, que se vea.
Y se dice bien alto.
Si no gritas, yo ni caso, sera a otro Juan.
Lo que mas me gusta es poner mi nombre asi con el boli pretando mucho mucho, que lo repaso hasta dos veces y todo hasta que queda superfuerte.
En el cuaderno se ve marcado mi nombre muchas hojas despues.
Cuando pongo mi nombre en un examen se nota bulto casi y todo hasta en la mesa.
Luego las preguntas me dan igual porque no me las se.
Luego me suspenden y me da igual igual.
Luego llevo las notas a casa y venga a gritar.
En casa se enfadan siempre por todo.
Es lo que mas me gusta, si ellos gritan, yo mas.
Y si saca el cinturon pues a correr, que no me pillan, jaja.
Solo porque se rompa alguna cosa alguna vez se creen que ya no puedo jugar.
Yo juego todo el rato sin parar porque lo que mas me gusta es que griten mi nombre y cuanto mas mejor.
Mi casa es genial cuando todos gritan a lo bestia y van a por mi rojos de enfado y yo corro y me rio para chincharlos, hasta que me canso y me dejo pillar y me dan tortazos y mas hasta que se cansan, pero yo no lloro porque no me da la gana.
Los mayores son unos tontos que no saben disfrutar, pero yo si y grito cuando me da la gana porque si.
La tranquilidad no me gusta mucho y en clase igual.
Casi siempre me echan de clase pero me da igual.
Luego en el recreo me vengo.
Al primero que pillo le doy un tortazo y asi todo el rato hasta que me estan ya todos gritando y a por mi con ganas de pillarme.
Hasta el director y todo.
Y cada vez se despliegan mas y mas hasta que casi no me puedo escapar ya y me pillan y me castigan encerrado hasta que vengan a buscarme.
Pero no me gusta estar solo tanto, asi que pillo cualquier cosa y rompo la ventana, la luz o lo que sea, para que vengan y griten mas y mas hasta que yo quiera.
Es que no me gusta el silencio y lo peor es por la noche, que menos mal que tengo cascos y me pongo musica jevis que gritan asi todo el rato y me parece que dicen mi nombre y asi me puedo dormir que bien.
Cuando sea mayor voy a ser jevis de esos y tendre un camion con cacho bocinas para asustar a todos y me comprare los altavoces mas grandes del mundo para ponerlos a tope al maximo para gritar todo el rato y que se enteren.
Y me hare asi de famoso y firmare superautografos con mi nombre asi en negrita.

esperanza

Viajo a la ciudad con mis padres. Ellos van a hacer unos trámites por un lado y yo otros por otro. Quedamos en reunirnos en la plaza hacia mediodía, en caso de terminar nuestras gestiones a tiempo. En caso de que no, cada uno regresará cuando y como pueda.

He terminado mis papeleos, me dirijo hacia la estación pero veo que no voy a llegar a tiempo para coger el tren. Curiosamente, en mi trayecto me encuentro con la vía del tren y sé que no tardará en pasar por aquí dirección a mi pueblo. Así que se me ocurre que tal vez intente subirme a él por las bravas.

Siguiendo la vía llego hasta unas compuertas que separan la ciudad del extrabarrio en el que me encuentro. Se abren y sale una locomotora limpiacaminos o algo así. Aprovecho y me cuelo de nuevo en la ciudad.
Al poco llega un tremendo despliegue de fuerzas armadas para asegurar la zona. Me parece que no va a poder ser lo que había planeado, así que salgo de ahí por patas y sigo callejeando.

Me dirijo pues hacia la estación con la intención de tomar el siguiente bus que salga para mi pueblo. Ya en la estación, el pasillo central está ocupado por un cargamento de juguetes, alimentos o algo así. Avanzo lentamente, escalando cajas y más cajas. A menudo hay productos aplastados, embalajes chorreantes y pringosos, que voy apartando sin pizca de reparo. Sé perfectamente que los encargados de estas mercancías hacen lo mismo. Incluso sé que luego limpiarán a fondo todo el pasillo, así que este caos es habitual y transitorio.

Entre unas cosas y otras también pierdo el bus que debía coger. Ahora me toca esperar unas cuantas horas hasta el próximo bus.
La estación es tan grande que para ir de un extremo al otro tiene su propia línea de autocar interna. Lo tomo, bajo en la otra punta y, deambulando por allí, me topo con una feria tecnológica a la que otras veces he asistido y de la que había perdido toda pista. Aprovecho para recolectar algunos folletos y tal.

Luego veo a un mago que quiere hacer un truco con monedas gordotas prehistóricas y con platos cerámicos arcaicos.
Quiere hacer el efecto de que un plato se da la vuelta solo, pero en su pase de manos se oye claramente el clonc al volverlo y queda evidente su truco. Además no ha sabido arropar sus manejos con labia. Siento profunda lástima presenciando su bochorno.

Tras otras peripecias, ahora es de noche y, no sé cómo, llego por fin a mi casa. No hay nadie. Me extraña esto.
Al poco caigo en que no he encendido el móvil en todo el día. Me temo que se hayan preocupado por mí y estén en la ciudad buscándome.

Regreso a la dichosa estación. La apariencia es la misma, pero, de alguna manera, se nota un cambio importante y tremendo, indefinible.
Resulta que todo el interés y toda la atención de todo el mundo ha recaído aquí, vete a saber por qué, convirtiendo el lugar en punto neurálgico y vital para la toma de decisiones y demás.
Toda la energía socio-organizativa está puesta aquí y se siente como un hormigueo vibrante y culebreante en el aire, intenso, tonificante, estimulante.
La contrapartida de esto es que todas las estructuras de poder anteriores han quedado olvidadas y abandonadas. Aunque, si te digo la verdad, tampoco lo lamento ni un poco. Las autoridades se han intentado adaptar a este nuevo contexto, la mayoría sin éxito.
Pero la actividad aquí no tiene en cuenta eso para nada.

El modelo antiguo no haya hueco ni asidero, no encuentra paralelismo ni similitud, no despierta complicidad ni reconocimiento alguno.
La nueva organización es fascinante y delirante. Imprevisible, cambiante y palpitante.
Ahora la principal dedicación es la transmisión de unos cánticos de esperanza. El siguiente me corresponde a mí interpretarlo.

Me reciben atentamente y me van explicando todo el tinglado, en la medida de lo posible. La gacetilla de la estación se ha convertido en referente y heraldo para la sociedad. Toda otra prensa ha desaparecido, pues los lectores las han abandonado completamente.
Lo surrealista de esta publicación cutrecilla, de escasas páginas y pésima maquetación y papel, es que versa principalmente sobre asuntos ferroviarios, de transporte y tal.

El caso es que, de alguna manera, los cantos de esperanza quedan reflejados, en forma de titulares sin sentido, que aparecen sobreimpresos de cualquier manera, en cualquier página y lugar, de ese panfletillo gratuito.
Esos mensajes son absurdos y solo leerlos te descoloca enormemente, pero, a la vez, una parte de ti puede reconocer en eso algo alentador, edificante, sugestivo.
Uno puede, más o menos, llegar a comprender una sociedad que avanza con la inspiración de esas misivas indescifrables, encontrando en eso una especie de motor y motivación que se sostiene y renueva día a día.
Pero cuando digo comprender no me refiero a racionalizar con argumentos sino a formar parte de, que es lo que nos pasa a todos. Formamos parte del juego, sin saber cómo funciona ni quién lo ha montado. Porque, en el fondo, es cosa de todos, o algo así, y, quien más quien menos, sabe que rastrear esas incógnitas lleva a ninguna parte o a la locura.

Pues bien, me dicen que mi canto es especial porque va a ser el 500 no-sé-qué y 50 no-sé-cuántos. Así que es un honor y una responsabilidad. Cuando cumpla esto podré ascender a otra dimensión más elevada.

Todos los cantos son totalmente improvisados y en lengua inventada. Todo el mundo sigue atentamente el acontecimiento. Algunas personas quieren amplificar su efecto haciendo que aparezcan en pantalla junto al intérprete algunos gatitos lindos y tal. Pero esta propuesta no parece demasiado pertinente o comprobada, así que no se acepta por ahora.

Cuando llega mi turno y comienzo a emitir mi canto, aparecen tras de mí, sobre mis hombros y a mi alrededor, algunas manos con calcetines con ojos, imitando a algunos animalillos. Parece que esto sí está permitido. No me lo esperaba y me ha gustado la sorpresa.

oscuridad

Intento reparar una secuencia de un corto de animación.
En él aparece un ratoncillo que se vuelve gigante, pero no se percibe la transición por algún error en la vinculación de los archivos.
Voy rastreando esto para poder subsanarlo.
Ahora el ratoncillo da paso a un gato que también se gigantiza.
Y eso da paso a unos aviones que sobrevuelan el pueblo.
Esta última escena se ha convertido en realidad.
Empezamos a huir o perseguir a esos aviones que las bajas nubes ocultan casi de continuo, pero adivinamos su posición por su rastro sonoro.
Hay en el aire como una alerta o emoción por esta incursión inesperada.
Casi tenemos el pálpito de que van a bombardearnos.
Casi podemos sentir las bombas silbando y cayendo.
Pero nada sucede luego.
No van a detonar? O han sido imaginaciones nuestras?
El caso es que hay una cierta complicidad o inquietud respecto a los pilotos de esos aeroplanos.
Como si fueran conocidos nuestros o adivináramos sus intenciones.
Por el ruido del motor se deduce que son avionetas de motor de hélice, y que están volando especialmente bajo y temerariamente despacio.
Todavía no hay contacto visual.
Seguimos callejeando a su caza.
Las tejas sobresalientes de las casas se van aproximando más y más entre sí, hasta apenas dejar resquicios de cielo sobre nosotros.
Llegamos a una plaza donde hay una maqueta que ocupa unos cuantos puñados de metros.
La maqueta reproduce exactamente el pueblo al completo, y todas las ventanas con sus respectivos cristales.
Cristales que ahora lucen negros opacos, igual que se ha vuelto de repente el cielo.
No hay estrellas ni nubes ni nada.
Hay una profunda quietud y hondo silencio.
Imponente.
Ya no se oyen los aviones.
Parece haber desaparecido una porción crucial y considerable de la vida misma.
La oscuridad es ominosa en su insondabilidad, casi estremecedora.
Solo brillan tenuemente las plantas, la vegetación, los árboles.
Con una levísima autoluminiscencia gris opaca.
Nos aproximamos a la corteza de un árbol. Mientras, alguien reflexiona en voz alta: La vida es un pasote.
Pero dicho con una enjundia de gran calado y con unas palabras que no atino a concretar ahora, pues eran más sentidas o intuidas que otra cosa.