aviso

Este blog no está recomendado para menores, así que tú mismo con tu mecanismo.

fin del aviso


1 de febrero de 2013

atención al diente

Hoy he iclo al clentista y ahora estoy sobre mi cama. Toclo me cla vueltas, está clespertánclose la boca y veo las estrellas.
Se me va la cabeza en un clelirio mareante.

Al fonclo se oye un darinete y me veo entre basticlores, junto a unos bocaclillos para clonantes. Estoy temblanclo porque mi clebut es inminente y no sé clanza dásica. Salen los actores y me sacan al centro. Gorclos clonjuanes clepilaclos me enreclan con cuerclas que me oprimen y ahogan.

Ahora estoy en una playa nuclista, endenques clesangelaclos mascan chide y violan mi clesnuclez con sus miraclas. Blanclas clamas se conclensan y vienen a mi laclo a clarme sus clietas y a restregarme sus... A lo lejos explota una central nudear y mi esqueleto se huncle en la arena mientras la carne se me cleshace como un púclin.

Ahora estoy en un daro entre la froncla, clos arclillas me hacen cosquillas en los coclos, pues yazgo clepre y clébil por completo. Rauclas horclas cle cidistas en chánclal y chandetas me atropellan vilmente mientras damo al cielo y malcligo al clemonio. Por entre las nubes asoman cleformes clelfines con cliaclemas que ríen sarclónicos con mis clesclichas indementes.

Ahora me cuelo deptómano y clelincuente en el vicleodub con unas cintas para clevolver que no he rebobinaclo. Pasan por la calle clensas mucheclumbres cle inclignaclos que arman un escánclalo clantesco. Me meto en la zona cle aclultos y veo a una cluquesa o conclesa acicalacla y emperifollacla, con un canclil en la mano. La sigo hasta un brinclis danclestino cle clisfraces, bebo y arclo en cleseos.

Ahora he regresaclo a mi infancia y al cole, me encuentro en dase y la profe clicta un clictaclo mientras se ancla frotanclo con la esquina cle mi mesa, que tiembla y me mueve el cuaclerno. Así no pueclo atencler y me pierclo.

Ahora estoy en la clucha y muchos dáxones meroclean y me roclean. A cacla piticlo me asusto y me excito al mismo tiempo. Y el agua me sabe cacla vez más fría porque me estoy ponienclo más y más caliente por momentos. Casi tengo mieclo a no pocler parar y quemarme por clentro, pero también quiero seguir y seguir hasta el dímax.

Ahora veo un escaparate lleno cle clulces cleliciosos y llueven dips e imperclibles que chocan con mi cabeza y mi piel y se me davan y me llenan cle aguclos clolores y culpas punzantes por no clespegarme clel cristal y relamerme con ganas.

Ahora huele a doroformo y cluermo mientras miles cle méclicos y cloctores me clespeclazan y donan mis órganos sin mi permiso.

Ahora soy yo quien se clesata y los clevoro cruclos en una clebade clemencial.

Y ya por fin me clespierto y la boca me está matanclo y a ver si se me pasa ya cle una vez, por cliós.

el bueno el feos yel malo

El buenos, el feo y el malos son 2 baqueros del oeste que son pero que se cren 3, porque quel bueno que se cre feo ques yel malo que se cre feos tanbien ques, poreso que lo ven = los 2 que lo ben.

Pero encima quel boenos y el malos tanbien son 1 que son pero que no lo saben, total que salen los 3 a por 1 tesoros que hay que se lo querien quedar porque son ladrones de robar que roban cada vez que poden y +, que cada 1 se lo quiere todo para el y los de+ nada, poreso que se pielean to2 el rato to2 que se pielean.

Y luego yegan y resultas queya no ay tesoros que se lan llega2 otros an3 y quien que nose y ya que senfadian + porque que cada 1 se pensia que la culpas es de los de+ 2, asique se ponen asi en un tiangrulos que se ponen y hazen un duelos desos a ber quien es + rapido pa cargarse a los otros con 1 bala de 1 tiros.

Y cada 1 tenie 2 pistolas que tenie, 1 en 1 mano y la otra en otra apuntan2 al 1 y al de ala2. Y son = que disparan a la vez y a la caveza pero que no se moere ni 1 que les pasan las balas asi por elmedio y que no nada ni nada, yeso que tienen + vuena puntieria que tenien apuntan2, asique mu raro eso mu raro.

A sique disparan otra vez a ber y lo mismo = que pasa lo mismo. A si que se quiedan quietos pensiando que pasa pues. Y resulta que ya quese dan cuentas de que no esixten de que son como espiejismos y de que son los 3 1 solo 1 pero que se an parti2 sin darse cuentas.

Poreso ya que saben que dondesta el de verdaz que es invisivles pero questa justo en medios del tiangurlo asique los 3 que sapuntan ai con las pistolas y si disparian quese chocan las balas justo en medios y se lo cargan. Pero no disparan porque tienen mie2 que si se more el quellos = tanbien y no querien eso que no.

Asique se goardan ota vrez las pistolas que se guardan y se ponen a andar los 3 mu serios hazia el medios del trangulio a ver que pasas y siguen que siguen que no se nota ni nada de nada, pero que yacasi estan piega2 de lo juntos questan y se juntan un poco + quese chocan con la narid los 3 quese chochan y plufs que se desapare100 y sale 1 qu era el de verdadz quera y coje y seba asi andan2 tan tancrilo y fin.

mantis amantis diamantis

Cantis picantis lubricantis,
guisantis fragantis quemantis.

Principiantis titubeantis sollozantis,
antis donantis menguantis.

Galantis farsantis elegantis,
pedantis arrogantis ignorantis.

Parlantis cargantis estomagantis,
cambiantis jadeantis estresantis.

Vagantis errantis ambulantis,
mangantis tunantis maleantis.

Lactantis colgantis ahuyentantis,
implantis gigantis aplastantis.

Constantis sedantis bostezantis,
vacantis ocupantis atorrantis.

Aislantis vigilantis cautivantis,
militantis dominantis flagelantis.

Rampantis bramantis penetrantis,
sangrantis vejantis abusantis.

Mantis flamantis infamantis.

minifetos

Estoy en un aula haciendo un curso de informática o algo así. Alguien me ha dado una bolsa de chucherías o no sé de dónde la he sacado. No son unas chucherías normales, se trata de unos minifetos humanos del tamaño de un pulgar, más o menos.

A mi lado está un amigo que tiene problemas con su ordenador, le falta una placa o algo, porque no funciona. Para colmo el monitor o la torre se resbalan de la estrecha repisa sobre la que están colocados. Le ayudo como puedo a sostener el cacharro y tal, pero esto no quita para que siga sin funcionar. Le digo que lo mejor es que se cambie a cualquier otra mesa libre. No parece demasiado dispuesto a tomar la iniciativa por sí solo, teme que el profesor le llame la atención o algo y prefiere esperar a ver. El profesor, por cierto, está ausente y no parece que vaya a regresar en bastante rato.

Ahora me acuerdo de otra escena que he soñado antes. Estoy en un piso compartido, en mi habitación, pequeña y con puertas y ventanas de cristales rugosos. Al entrar veo un pajarillo gordote que quiere salir pero que no se atreve a volar de lo asustado que está. Lo cojo entre mis manos y lo llevo hasta una playa que parece estar justo ahí al lado.

En lugar de arena está llena de gravilla de cantos rodados, como en un río. Hay un gato negro al que le faltan las dos patas delanteras, de las que solo le quedan dos tímidos muñones. Se me acerca zalamero y pedigüeño para que le dé algo. Creo que no sabe lo que guardo en mis manos, aunque me parece que algo se huele, pues no para de mirar y tal.

Se produce una elipsis imperceptible, regreso ya con las manos vacías, así que supongo que he soltado al pajarillo y se ha ido volando. El gato sigue ahí cansino y lastimero. Por un instante me ha parecido que no tenía ni patas traseras ni delanteras, ni siquiera muñones, cosa que me ha inspirado no poca repulsa y desagrado, pero al momento veo que no es así, que está como al principio.

Volviendo al aula, me voy comiendo los fetos esos y me entra la duda de si son auténticos o solo imitación. No logro distinguirlo con seguridad. Su apariencia es bastante lograda, como si los hubieran tratado para convertirlos en un aperitivo apetecible. Son medio gomosos y esponjosos, por dentro son tiernos y dulces, sin que se aprecie al masticarlos matices ni texturas diferenciadas. Por fuera tienen color de masa pastelera y se les transparenta tenuemente algún órgano del interior medio azulado y tal.

El caso es que soy el único que tiene algo así, me sé especial por esto, pero al mismo tiempo preferiría librarme de ellos cuanto antes y no llamar demasiado la atención. No puedo escurrir el bulto como si nada, así que me los voy comiendo, uno tras otro, sin demasiado interés ni entusiasmo.

Soy discreto pero no secreto, poco a poco se van percatando los demás de que me traigo algo entre manos. Algunos compañeros se acercan y miran con reserva y distancia. Un amigo se decide a probarlos y me ayuda a menguar más rápido la dichosa bolsa.

Es extraño, en sí comerlos no supone ningún problema, sin embargo la duda es molesta y me incomoda. No paro de darle vueltas, buscando algún sentido o significado a esto. Qué estoy haciendo? De dónde proceden? A qué se debe esto? Por qué? No sé si es profundamente estúpido seguir, o todo lo contrario. Lo que sí que percibo es una carga de responsabilidad asociada. Solo por portarla trae un deber contraído, aunque no sepa exactamente cuál sea. Es por esto que quiero desembarazarme pronto y bien de su contenido. Será la forma adecuada? Estaré equivocando el camino?

Una parte lejana y silente de mí intuye vaga y ligeramente algún posible simbolismo, pero no alcanza a modificar de ninguna manera el curso de los acontecimientos.

A mitad de bolsa aparece un batiburrillo de escamas variadas de confitería, como si fuera la materia prima sin elaborar con la que están hechos, o no, los fetos. Sea como fuere, la novedad alivia y se agradece. Luego siguen más fetos.

Mi amigo se saca uno negro de la boca como si estuviera malo, le da vueltas y lo mira hasta que concluye que se trata de un feto de otro animal, no recuerdo cuál.

Al poco me pasa algo parecido, cojo uno medio negro y deforme y resulta que es un feto de pingüino. Es tosco y gracioso pero no me inspira diversión ni alegría en este momento. Lo aparto a un lado y prosigo con desgana mi tarea.

Toda el aula está enterada del turbio y dudoso tejemaneje que andamos perpetrando. Unos compañeros nos miran acusadores, dos o tres filas por delante, desde sus mesas. Uno de ellos me señala con el dedo. De su dedo nacen tres pequeños objetos que vienen hacia mí.

Dos de ellos ya no los recuerdo, el tercero es una araña. Con un simple ademán de mi mano hago que desaparezcan antes de que alcancen mi mesa.

De nuevo el compañero acusador me apunta con su dedo, del que salen otra vez los mismos tres. Llega la araña y se planta sobre la mesa, delante de mí, mirándome y a la espera. Me intriga y sorprende su actitud, no acierto a adivinar lo que representa su porte, pero se ha ganado mi reconocimiento o algo así.

Cojo y le planto encima un posavasos cuadrado, hago presión pero el bicho se mantiene firme como el hierro. De pronto, chaf, cede y se aplasta. Bajo el posavasos asoma una masa grisácea por un lado.

La cosa prosigue luego por otros derroteros confusos y borrosos hasta que al poco me despierto y ya.

Ah, sí, me viene un último retazo, inconexo y sin sentido, de alguien de mirada insolente y retadora que sostiene entre sus brazos una cucaracha gigante a la que acaricia como si tal cosa.

Que me aspen si entiendo nada.