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Este blog no está recomendado para menores, así que tú mismo con tu mecanismo.

fin del aviso


20 de diciembre de 2011

chica-ángel-robot

Ella es un ángel que ha sido asignada como ángel de la guarda de él. Así, desde que nace, él se ve envuelto y amparado en todo momento por ella. Pero no se da cuenta. Por varias ocasiones ha salido milagrosamente intacto de serios percances. Él lo atribuye esto a la suerte.

Ella está completamente entregada a su tarea, desempeña su función primorosamente, amorosamente.

Tanto es así que no tarda en sentirse cada vez más identificada con su protegido. Poco a poco, la energía que compone su ser angelical se va asimilando a la de él. Se va conformando y condensando a la manera de un humano.

Ella se convierte en un guante que encaja a la perfección con él.

Con el paso del tiempo, él se va interesando cada vez más en el campo de la robótica. Desea dominar la materia, crear vida artificial. Tal es su pasión que está dispuesto a vender su alma al diablo a cambio de alcanzar su objetivo.

No hace falta llegar a ese extremo, ella se presta generosamente a echarle una manita. Él experimenta con su propio cuerpo. Sustituye algunas partes por implantes robóticos. A cada parte que modifica se produce un trueque con su ángel. Ella toma posesión de la parte espiritual sustraída, y al mismo tiempo le entrega parte de su propio ser angélico en sustitución.

Quedan así ligados y entretejidos en una unidad indisoluble.

Sin esa intervención, los injertos de él serían totalmente inservibles.
Curiosamente, las partes de él que han pasado a formar parte de ella tienen también forma robótica, con lo cual, se mantiene entre ambos un cierto equilibrio estético, por así decirlo.

A base de plena dedicación y afecto, ella aprende a materializarse fugazmente ante él. Él sabe entonces que cuenta con una aliada poderosa. Esto le anima a emprender su más ambiciosa empresa.
Empresa que conlleva indecible padecimiento y horror para el resto de la humanidad.

Nada de esto afecta ni incumbe a ella. Toda circunstancia o consecuencia es insignificante, irrelevante. Ella vive por y para alentar y estimular la plena realización de su ser tutelado, sea esta la que tenga que ser.

Sin embargo, su total implicación le lleva a un excesivo apego y cercanía, con lo cual deja de ver el conjunto de la trayectoria vital de él. Diríamos que, por integración con el viviente, se desconecta de la fuente eterna, pierde así buena parte de sus facultades inherentes a su naturaleza etérea. Ahora no dispone de más información que la que tiene el propio encarnado.

Esto supone un serio inconveniente, pues deja de poder encaminar adecuadamente los pasos de él. Así, quedan ambos un poco a la merced de los acontecimientos. Él no deja de notar esto, pues se descubre por primera vez perdido y a la deriva, sin tener claro el camino a seguir.

Estando así las cosas, a él le nace en el fondo se su ser una irritación, un enojo, una repulsa hacia esa aliada permanente, que ha dejado de serle útil en ese sentido tan decisivo.

Ahora su presencia se le hace pesada, cargante, agobiante.

Ella comprende su deseo y se esfuerza por mostrarse lo más distante posible, lo más corpórea y humana que puede.

Así entablan varias conversaciones, tratando de dilucidar el camino a seguir y el vínculo a mantener. Ella es clara en su declaración, su amor hacia él es genuino, auténtico, inextinguible. Todo cuanto ha hecho es prueba indudable de ello. Y nada puede cambiar ya esta realidad.

A él le sobrepasa con mucho todo eso, no acierta a saber qué responder ni qué querer. Esto es perfectamente coherente con su condición de humano.

La última conversación la tienen mientras él hace cola en una carnicería. A todo esto, entre ambos está naciendo un nuevo ser etérico, fruto de su mutuo amor y reconocimiento. Sin embargo, cuando ella le hace notar esto, él se siente expuesto, invadido, ofendido y aniquila ese proyecto de descendiente.

Luego sale de la carnicería, se arroja frente a un vehículo que pasa y se quita la vida. Se produce un accidente en cadena. Por primera vez ella experimenta empatía y preocupación hacia los demás. Síntoma de que ya es casi humana.

Llega la policía, se suceden varias situaciones de máxima tensión y peligro para la integridad de ella y varios testigos más. Ella empieza a distraerse con cosas banales, un móvil, un anuncio en una valla publicitaria, etc.

Sin darse cuenta lleva ya bastante rato materializada y corre el riesgo de quedarse atrapada en este estado. Luego se percata y retorna de nuevo a la fuente eterna.

Allí negocia para ir en busca de su amado. Se le concede su deseo. Vuelve a la tierra, esta vez perfectamente viviente y encarnada.
Su cuerpo sigue siendo el mismo. Con alguna particularidad.

Las partes robóticas ahora le resultan pesadas y rudimentarias. Han desaparecido las alas de su espalda. Sin embargo, el ala izquierda, ahora totalmente robótica, ocupa el lugar de su brazo izquierdo, con lo cual, es como si portara una especie de escudo metálico extraño y articulado.

Es de noche. Se encuentra en una estación ferroviaria, vacía, silenciosa, solitaria. Le embarga el asombro y la inquietud al observar todos los detalles que le son completamente desconocidos.
Un interfono que churrusca, como dicen los de allende,
un pulsador de función insospechada, cualquier mínima cosa le sobresalta, le aturde, le acongoja. Tal vez el plano físico es más crudo y oscuro de lo que se había pensado.

Le va a llevar su tiempo familiarizarse con este mundo. Toda la experiencia mientras velaba por él no le sirve, pues, ahora se le hace más que patente, nada ajeno a él le llegaba ni se le quedaba.

Ahora lo que cuenta es que está aquí, y en condiciones para realizar su anhelo. Si bien el reto es considerable, pues todo lo que sabe es que él acaba de reencarnar de nuevo.

Pasarán años hasta que él crezca de nuevo y madure lo suficiente como para que sus corazones se llamen desde la distancia y se entrecrucen sus destinos.

Mientras tanto, ella tendrá que cuidarse de conservar su propia vida y mantenerse sin deteriorarse demasiado.

No alberga ni la más microscópica brizna de duda sobre que su corazón cumplirá su objetivo.