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1 de noviembre de 2016

tu yo del futuro

Ahora tú eres tu yo del futuro, para tu yo del pasado.
Conoces todas las decisiones que te han traído hasta aquí.
Pero desconoces muchas de las circunstancias que suponían desvíos hacia otros destinos.
Tu yo actual vive felizmente ignorante de eso, pues no le es relevante. No siente ninguna necesidad de tutelar a su yo del pasado, pues nada cambiaría eso. Sus errores del pasado, debe asumirlos para ser más consciente en el presente, que es donde está la acción.
Por esto mismo, tu yo del futuro no va a intervenir en ti.
Tu mandato es vivir el presente, y es correcto que ello hagas.
Pero, quizás vale la pena considerar el presente de una manera más amplia.
Comprende, que el tiempo es un presente continuo.
Hoy es hoy, hoy es el día de tu nacimiento y hoy es el día de tu muerte. Hoy es toda tu vida.
Por eso tú eres tu yo del pasado y tu yo actual y tu yo del futuro.
Querer vulnerar esta configuración, hace enloquecer.
Porque la única manera de gestionar esto es íntima y silenciosa.
Hablar sin palabras, transmitir amor.
Reconocer tu realidad, sin olvidar tu pasado y sin descuidar tu futuro.
Tu yo de ayer, tu yo de hoy y tu yo de mañana son uno y el mismo.
Eres siempre tú.
Para favorecer el libre albedrío, percibimos la existencia de manera lineal, pero nuestra conciencia es capaz de trascender este plano y acceder a dimensiones superiores.
Esto significa que puedes y debes permanecer plenamente integrado con tu ser. Al recordarte, te estás reconociendo, cohesionando.
Claro está, que no puedes acceder directamente a tu futuro, entre otras cosas porque existen infinitas posibilidades disponibles.
Así nadie puede hacer trampa. Nadie puede copiar las respuestas del examen y aprobar sin haber estudiado.
Tu yo del futuro no necesita darte ningún detalle, pues él ya ha pasado por donde tú estás sin que ello le impidiera llegar hasta su situación actual. No necesita avisarse a sí mismo de todas las piedras con las que nunca ha tropezado, ni de con las que ha tropezado, pues no han frustrado su destino.
Sería tedioso, absurdo y un desperdicio de tiempo y energía.
Así la vida es más divertida.
Tú eres el responsable de estar atento a tu realidad, de tomar tus propias decisiones y de vivir las consecuencias.
Lo único que puedes compartir es amor.
Amar a tu yo pasado y a tu yo futuro, es amarte a ti mismo.
Al reconocerte a ti mismo, te estás dando validez.
Pedir amor a tu yo del futuro, es pedirte amor a ti mismo.
Comprende que es imposible mendigarte a ti mismo.
Por eso tu autoestima depende de que te ames de verdad.
No puedes extender cheques ni pedir créditos.
Si no te amas, pagas tu desamor, de inmediato.
Eres el principal beneficiario, o defraudado, de tu comportamiento.
Tus actos también pueden repercutir en otros, pero jamás escaparás de tu papel protagonista, con lo que eso implica.
Si eliges tomar un desvío que lleva a la nada, llegarás a la nada.
No puedes explorar vías alternativas sin abandonar la vía central, porque solo dispones de tu unicidad, y un paso en falso significa el fin de tu existencia física.
Tus yos alternativos, son sombras-fantasma irrelevantes.
Esto quiero recalcarlo. Las bifurcaciones que dejas atrás, carecen de significado para tu camino actual. Cuentan cero para tu destino, porque tú eres uno, y tus actos y tus pasos son los que son, y para de contar.
Ciertamente, la carga de tus omisiones puede ser tan pesada como la de tus acciones, pero tu responsabilidad está en tu conciencia. Te conduces bien, cuando eres maduro y responsable y obras movido por amor.
Una conciencia alienada y disociada, delira y se conduce aberrante y rápida hacia la calamidad.
Los yos alternativos, tan solo son una vibración potencial indeterminada, como los rollos cuánticos y tal.
Las infinitas posiciones que puede adoptar tu brazo, no existen en sí mismas. Por más que lo agites enloquecidamente, no te es dado multiplicarlo, pues tu realidad se debe totalmente a las leyes de esta dimensión.
Por eso es correcto visualizar tu vida como una línea. Y esa línea la compone siempre el punto que eres tú mismo. Ese punto no se escinde ni se fragmenta nunca. Por eso, pasado, presente y futuro es una unidad contenida en tu ser, que te permites vivenciar de acuerdo a las reglas de este plano existencial, para, con la experiencia, ganar conciencia y crecer espiritualmente.
Sabido esto, conducirse sensatamente depende enteramente de tu propio autoconcepto, autoestima y autoproyecto.
Todo esto puede parecer egoísta, pero justamente es lo contrario, se trata de alcanzar una noción más elevada del ser y de la vida, en perfecta comunión. Cosa que solo se puede hacer con amor.  
Cuál es entonces la diferencia entre tus yos alternativos y tu yo del futuro? En cierto sentido, ninguna. Puedes perfectamente considerar tu yo futuro una vibración potencial indeterminada, y darle ninguna importancia. Sin embargo, vivir es caminar hacia el futuro. Uno de tus futuros, vas a vivirlo y realizarlo. Por esto, hay que ser consciente de qué futuro deseas, para determinarte y dedicarte a ir hacia él. Con o sin propósito, todo acto tendrá su debida consecuencia. Con o sin calidad, tu vida tendrá el fruto justo y oportuno.
La cuestión no es: Qué puede hacer mi futuro por mí? Sino: Qué puedo hacer yo por mi futuro?
Lo interesante de tener en mente tu yo futuro, es tener la clara certeza de que existe y es alcanzable. La gracia está en saber mantenerse en línea y conectado con eso.
En cierta manera, se podría decir que el amor, bien sintonizado, hace de GPS.
Y para que la buena onda resuene adecuadamente, gran parte de tu trabajo es con tu yo pasado.
Para tener presente el futuro, hay que tener presente el pasado, porque es un todo, y es ese todo el que hay que aunar y armonizar con amor y conciencia.
La infancia configura gran parte de nuestra forma de ser, y mucho de eso nos viene dado por nuestra relación con nuestros padres.
De pequeños, somos fácilmente impresionables y no tenemos todavía suficiente conciencia, por lo que, adoptamos bastantes creencias erróneas y esquemas limitantes, que impiden, frenan o dificultan nuestro proceso de crecimiento. Todo eso sobrevive en nuestro interior y condiciona nuestra manera de ser.
Así que hay mucho por corregir y sanar. Conociendo y comprendiendo, para discernir lo adecuado de lo inconveniente, para restituir el ser, desde una conciencia madura y equilibrada.
Las alarmas del pasado, seguirán activas hasta que dediques tiempo y atención en descifrar su origen y en calibrar su intensidad.
Tu yo del pasado, no tenía los recursos ni la experiencia para contextualizar y moderar su respuesta frente a los peligros. Ahora te corresponde a ti hacer eso, si es que verdaderamente te amas.
Arreglar tu pasado, mejora tu presente y así optimizas tu futuro.
Tu yo actual, dialoga en buena sintonía con toda tu línea temporal, cuando estás en paz contigo mismo, y bien dispuesto para ser la mejor versión de ti mismo.
Entonces, tu intuición será tu mejor aliada.
La intuición es la manera en que tu yo futuro te avisa.
Date cuenta de que tu yo futuro se comunica sin palabras, pues la palabra pertenece al presente y solo en el presente puede ejercitarse.
También date cuenta de que la intuición solo actúa en situaciones relevantes y destacadas.
La intuición es un sentimiento sutil, que depende de dos factores clave: La energía y la distancia.
Tu yo futuro te alerta, solo cuando un evento cercano, puede y debe ser evitado. La proximidad y la intensidad del percance y sus repercusiones, es lo que moviliza la fuerza que llega hasta ti y te impulsa a reaccionar a tiempo.
Así que tu comunicación más clara y directa, es siempre con tu yo del futuro inmediato. Tu yo del futuro distante está a lo suyo, como debe ser.
Esta complicidad intuitiva, depende grandemente de tu conciencia y amor. Si tu ser no se percibe como una unidad implicada y coordinada, no hay intuición, ni solidaridad, ni prevención.
Hay que tener claro, que esto no es ninguna solución milagrosa.
Pretender que tu yo futuro, ejerza sobre ti una marcada tutela o interferencia es profundamente equivocado.
Tu conduces tu rumbo. Con o sin ruta trazada. Con o sin GPS.
Esto no es trampeable. Aquí no hay piloto automático que haga por ti tu trabajo. Descuidarte te degrada, te pone a merced de múltiples factores externos, que te van deshaciendo y desmantelando poco a poco, hasta descabalarte y descalabrarte fatalmente. Claro que, llevarse a ese extremo, es profundamente estúpido y de muy corto recorrido. No eres un despojo inconsciente, y si te empeñas en serlo, tu futuro es ninguno.
Pero, a lo que iba:
La única energía que trasciende el tiempo, es el amor.
Esto previene manipulaciones contraproducentes y paradojas saboteadoras. Pretender otra cosa, es como intentar retraer tu mano por dentro de tu brazo. Imposible.
La inspiración y las premoniciones, también son derivados del amor y la conciencia, más que interesantes.
Cuando tu conciencia es buena y plena, tu yo actual, conecta con tu esencia profunda y accede a información de calidad, adecuada para tu desarrollo.
Entonces, con tal capacidad, te dedicas a realizarte en armonía y das lo mejor de ti. Entonces, te proyectas y eliges tu futuro, y te consagras en hacer lo preciso para cumplir tu intención y alcanzar tu objetivo.
Entonces, tu yo futuro es un ideal irresistible, al que te abocas decidido, sabedor de que tu camino te pertenece y solo a ti te corresponde recorrerlo, de acuerdo a tu propósito y deseo, para tu provecho y crecimiento.
Etc.