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fin del aviso


1 de noviembre de 2016

cuentín cuqui

Margui, Gemi y Sauni son tres amiguis que salen juntis de marchuqui a la disqui.
Margui es alti flaqui, piel blanqui y pelín negrín, lisín larguín. Boqui tristi y gafis de mandoni. Camiseti negri, pantalonines negrines y botis negris.

Gemi es baji gordi, pecosi pelirroji y pelambrín rizadín. Ojines verdines y perfumín de fresi. Blusi rosi y faldi malvi con floris.

Sauni es piji guapi, moreni de playi, trencis rubis teñidis y maquilladi fresqui guarri. Collarín con chupetín, minicamisi anudadi, para marcar escotín, ombliguín al airín, y minifaldi para lucir culín redondín.

En la disqui, se juntan con otris coleguis.
Olgui es una siniestri feúchi, que se lleva bienín con Margui. No hablan casi, pero se hacen compañi mientras las otris bailan.
A Margui no le va la danzi, por su dolorín de espaldi. Se pide un litrín de cerveci y pasa el ratín.
Prontín, llega el Ramonín, que es un moterín rockerín un poquín cojín. Anchín como un barrilín y fierín como un osín. Lleva tiempín tras la Margui, y hoy parece decididín a conquistarli. Su principalín encantín son las droguis, que comparte cortesín con su amigui.

Nati y Sari son igualitis que Sauni, loquis de las ropis. Las tres presumen y se piropean, cuando no cotillean como lorines, o se ponen al ligoteín.
A Sauni le gusta beber gratis, provoca a cualquier guapín tontín, hasta que la invita a copis de licorín carín.
Los liguines de Sauni son siempre igualines, pijines musculosines. El de hoy se llama Rafi y encaji perfectín en ese perfilín. Un taruguín presumidín, con cari de chulín memín, que alza a Sauni y hace pesis con elli.

Auri es un hadi, puri y risueñi, baji y relleni. Conoce a Gemi del yogui. Ambis son muy brujis sanis, amiguis de las plantis y tal. 
Gemi solo bebe algún vasín de zumín o algún chupitín de menti.
Auri ha venido con su primín Tonín, que es bajín pero vivín como un duendín. Enseguidi, el monín galanín, hace bromis y chistines con la lindi Gemi candorosi, que le sigue el jueguín.
Tonín y Gemi bailan, beben y se ponen dulcines.

Pasan las horis, y las parejis quieren irse a otro sitín para seguir con la juergui más en privadín.
Ramonín ofrece su caravani y allí que se van.
Margui va con Ramonín en su moti, y Gemi, Tonín y Sauni van con Rafi en su cochín.
La caravani de Ramonín está en un descampadín lejanín, junto a su furgui. Al llegar, se reparten asín:
Sauni y Rafi se quedan en el cochi.
Gemi y Tonín se van a la furgui con un saquín de dormir.
Y Margui y Ramonín se meten en la caravani.

La nochi es clari y la luni dibuji las siluetis de Tonín y Gemi, que están sentadines, cari a cari, y cogidines de las manines.
Aprovechan la penumbri para abrir sus corazonines en voz baji.
Listines y riquines, se declaran enamoradines. Hablan y hablan para comprobar que quieren lo mismín. Exponen sus sueñines y deseínes.
Poquín a poquín, se van quedando mudines y sus dedines empiezan a hacerse rocines. Lentines, se van quitando la ropi el uno al otro, se meten desnudines en el saquín de dormir y se dan besines castines.
Como gatines felicines, se hacen mimines suavines y tiernines, hasta dormirse cielines buenines en su nidín, con sus cuerpines juntines.
Y este inocentín encuentrín, dará comiencín a una vidi compartidi de crecimientín y aprendizajín, con sus cimis y sus vallines, y la dichi de su fielín amorín duraderín y fructiferín. 

Rafi y Sauni, reclinan los asientines del cochi y se ponen traviesines.
Sauni tiene total fe en las gomis para el sexín segurín. Tranquili con eso, se centra en disfrutar a topín. Se quita deprisi la ropi, para que Rafi no descubra el rellenín de su sujín, y se queda solo con su tanguín rojín. Rafi hace igualín y luce paquetín con sus calzoncillines ajustadines.
Sauni y Rafi se miran con calorín, y pillinines se ponen sobonines y mamonines. La lengüi de Rafi explora la boqui, las tetis, los muslines y el chichín de Sauni. Ella, fogosi y glotoni, chupa cual bombonín la vergui tiesi del bobín majín, y ya se ponen al trotín y al galopín como tigrines loquines, hasta culminar en gritines del gocín.
Lueguín, se quedan dormidines y sueñan, ella con ir de tiendis, y él con limpiar su cochín.
Y este fogosín folleteín será su uniquín encuentrín. Sauni seguirá coleccionando liguines efimerines. Acumulando enfermedadis sigilosis, que desquiciarán su pobri cabeci. Sufriendo abortines que herirán su almi ajadi. Y acabará desgraciadi, junto a un desconocidín sin provechín ni proyectín, volcando su peni en la inmaduri criaturi resultadín de su despendolín.

La caravani de Ramonín es de lo más cutrín, huele a caqui y se oyen mosquis y ruidines de bichines.
Margui, ciegui por las droguis, suelta bostecines sin parar, se desplomi en la cami y no se entera de nadi.
Ramonín, el falsín, le quita la ropi y la llena de pellizquines y golpines. Deprisi, saca su pichi chiqui, su penín de peni, lo aloja en la boqui de la sosi, y precocín descarga allí su lechi. Ella suelta un vomitín del asquín, pero el bribonín no le hace ni casín. Con unas esposis, la sujeta a la cami y le ata un trapín en la boqui, para no oir sus gruñidines.
Lueguín, se desnuda con risis de golfín, se va a la cocini y vuelve con una tarti. Cabritín y brutín, separa las piernis de la extrañadi Margui y le llena de tarti su cuevi sequi. Despuesín, el guarrín le da bocadines en los pezonines, hasta que su chismín se le pone durín de nuevín, se lo mete, empuja furín cual muellín y termina en un santiamenín.
Al poquín, la vuelve boqui abajín, le pone tarti-cremi en el culín y le clava su arietín con enfadín. La pobri Margui, gime del dañín, mientras nota la fofi tripi del chunguín, chocando contra sus nalguis, hasta que pierde el conocimientín.
Y tras este episodín sordidín, que apenas recordará borrosín, Margui se cambiará de aceri, dándole masoquisti maltratín a su cuerpín, cada vez entre chusmi peorín. Sin comprender la causi de su tormentín, que está en su sentimientín de culpi por el divorcín de sus padrines, y en las pastillis anticonceptivis que el mediquín le da para sus dolorines de la regli, que han confundidín sus hormonis y la llevan a un callejonín sin salidi, que la sumirá en la más oscuri pesadilli, de la que escapará, tras intentines fallidines, con su suicidín.