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fin del aviso


11 de diciembre de 2014

convictos a la luna

Había una vez un abogado guaperas que está quemadísimo de llevar siempre los peores casos.
Odia no salirse con la suya y se lo toma cada vez más a pecho.
Va perdiendo el respeto a la justicia y se torna rebelde y contestatario.
Se transforma en un letrado arrogante, desafiante y transgresor.
Hasta que, un día, pierde los papeles, se le va la mano y trata de sobornar al juez equivocado.
Resultado: Chirona.
Entre rejas su carácter inconformista se acentúa aún más.
Se las apaña para encontrar un curioso vericueto legal, gracias al cual consigue fondos y recursos para iniciar un programa espacial entre los reclusos.
Así, como lo oyes.
Las autoridades están que trinan, pues les ha pillado con el paso cambiado y, para cuando quieren reaccionar, la cosa ya ha echado a rodar.
Semejante tinglado no pasa desapercibido y pronto la noticia salta a los medios.
La población muestra gran interés y se vuelca con los presos, demandando más apoyo y mayor seguimiento para ese proyecto.
Las autoridades ceden a regañadientes y secundan tan descabellada cruzada, mientras posan sonrientes para la foto, con la esperanza de arañar algún voto.
Después, tras infinito papeleo, revuelo y martilleo, ya está todo listo y proceden al lanzamiento.
La nave, bautizada "La luna o revienta", despega imponente y flamígera desde el patio de la cárcel, bajo la atenta mirada de millones de espectadores.
La emoción es tremenda.
Todo va según lo esperado, salvo algún contratiempo aparatoso, sin mayores consecuencias.
Llegan hasta la luna y aterrizan.
Transmiten sus impresiones mientras dan los primeros pasos sobre la superficie lunar.
Los reos estallan en gritos de júbilo mientras saltan y bailotean, flotando como unos críos.
El público se contagia del entusiasmo.
Luego llega la hora de concluir su paseo y retornar a la nave.
Uno de ellos decide escaparse y se escabulle inadvertidamente, para disfrutar de la luna mientras apura el oxígeno de su traje.
Los otros lamentan esto y debaten qué hacer.
Al final deciden no regresar a la tierra, así que despegan y orientan su nave hacia el espacio profundo, con la intención de llegar lo más lejos posible, como gesto en pos de su libertad.
El abogado guaperas les comunica su reconocimiento y admiración desde el centro de control, lleno de orgullo y envidia apenas contenibles.