aviso

Este blog no está recomendado para menores, así que tú mismo con tu mecanismo.

fin del aviso


26 de diciembre de 2010

una postal de HTAR

(transcripción)
Las Mangas, 14 de septiembre de 1.997.

Hoy hemos terminado como a las cuatro de la tarde. Los tenemos a todos pelados y limpios de briznas y ramas. Después, los arrastramos hasta que quedan completamente fuera de la tierra, yaciendo en el suelo y con las llagas abiertas por el roce de la cadena. Se pierde mucho tiempo engrasando y afilando las correas de las motosierras y eso me agota casi tanto como el ruido que hacen. Es un ruido muy alto y muy desagradable que te recuerda que las válvulas que segregan aceite y gasolina es lo único que vibra de emoción ante la transformación del paisaje. Una vez amontonados los pedazos, se van recogiendo en la traílla y a veces, echando mano del destral se desgajan en trozos más pequeños. Y así, repetimos una y otra vez esta ceremonia quirúrgica y cuando la completamos, el día casi termina. Menos hoy. En ocasiones envío postales al futuro. Un cajón que se atasca en la casa de mis abuelos, una lata de pintura enmohecida o un libro que se guarda pero no se lee puede ser la lanzadera que, con un poco de suerte, logre superar los anillos de los años. Para esta postal, hice una foto con una cámara desechable sin flash. Es una hilera con unas cuantas cosechas en su savia que ya no serán. Mientras escribo estas líneas, lo que deseo es que este cataclismo de polvo y serrín tenga algún sentido doce o quince años después. Que desaparezca esta falta de constancia y esta pereza tan fea. Que esto sólo sea la bisagra entre un ciclo y otro, una pequeña ayuda que nutra la tierra y un recuerdo que no me exprese perdida.

Katherina Carson

Lee la mía en su blog (http://caminitosquemados.blogspot.com/2010/12/postal-desde-arjeplog.html).