aviso

Este blog no está recomendado para menores, así que tú mismo con tu mecanismo.

fin del aviso


1 de febrero de 2009

abuela

Nos preparamos para acudir al entierro de mi abuela. Pero lo más curioso es que ella también tiene que ir: Aún está viva.

La fecha de su entierro la decide la iglesia, barruntando próximo su fallecimiento, por el estado de su salud, etc.

De ahí nuestra prisa por arreglarnos, avisan con muy poca antelación (una hora?). Es de noche, mi padre me explica la ceremonia mientras se ajusta el elegante traje negro que ya lleva puesto:

Se celebra la misa concienciando a la sujeto de que ha llegado su hora y se alarga el oficio tanto como tarde ella en morir (no aguantan mucho, los (moribundos) obstinados no suelen pasar de diez horas).

No entiendo qué pasa si uno no quiere morir aún. Eso no sucede, me explica: El fin se asume por la vergüenza que supone causar esa molestia a los otros y por no contradecir lo que se te pide tan bien, tan razonablemente. Todos dan por hecho tu fin y tú lo asumes, ellos lo solicitan con solemnidad, pero no existe piedad ni clemencia.

Se la coloca en el altar y se la ve sufrir de continuo (ay... ay...), se la empuja (mentalmente), todos contra ella, para que rinda su vida.

La moral se consume rápido, las ganas de vivir se apagan con la luz de sus ojos. Ningún viejo aguanta tal combate (perdido de antemano) por mucho tiempo.

Yo no encuentro mi traje negro para ir al entierro, prisas, nervios, etcétera...