aviso

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fin del aviso


1 de octubre de 2008

la estrella que inventó la momificación

Las estrellas son unas criaturas bastante cachondas, aunque por lo general su vida es tranquila, previsible, rutinaria.

Un día, Sirio se aburría y se fue a visitar a Orión.
Hablando de todo un poco, a Sirio se le ocurrió una broma que gastarle a los humanos, así que se acercó por la noche y habló en sueños al faraón de turno de Egipto. Le dijo:

-Has de saber, oh príncipe de la creación, que en tu excelsa grandeza, tu vida sostiene la existencia del propio universo y que, cuando tú desaparezcas (los dioses te den extensa longevidad), el universo dejará a su vez de existir.

-Oh, luminoso heraldo, cruel destino me anuncias.
Qué será de mis fieles súbditos? Acaso no hay esperanza alguna?

-Solo hay una cosa que puedas hacer: Preserva tu cuerpo incorrupto el máximo tiempo que te sea posible. De esta forma el universo permanecerá sin desintegrarse por un tiempo y tu memoria será honrada y alabada por todos, pues reconocerán tu magnánima generosidad. Tu cuerpo será el templo sagrado que sostenga la creación y hasta los mismos dioses apreciarán y admirarán tu abnegada entrega.

El faraón, por supuesto, se tragó el cuento e instauró el rito de la momificación, que tuvo bastante éxito a partir de entonces.
Sirio se echó unas risas durante unos cuantos siglos y luego olvidó dónde estaba la gracia de aquella broma, así que se dedicó a otra cosa.