aviso

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fin del aviso


4 de febrero de 2015

arde la tierra

Un buen día te levantas y hay dos soles en el cielo.
Resulta que Mercurio se ha convertido en una estrella.
Enseguida los agoreros se ponen a vaticinar que vamos a morir todos, por el calor y tal.
El caso es que algo de mejor tiempo sí que se nota.
Pasan algunas semanas y ahora hay tres soles.
Venus se ha sumado a la fiesta.
Cunde el desconcierto.
Se funden los polos, el termómetro alcanza cimas desconocidas.
Pero al final no es para tanto.
Ya nadie viste ropa y hay tanta energía en el aire que no hace falta comer ni nada.
A lo tonto nos estamos divirtiendo de lo lindo unos con otros.
No hay otra cosa que hacer, así que...
Luego, como era de esperar, la propia tierra se inflama y arde entera.
Y otra vez los alarmistas proclamando el fin inminente.
Pero qué va.
Estas semanitas han hecho que nuestra piel se adapte.
Tanto roce y tanto sudar nos ha vuelto medio salamandras.
Ahora respiramos fuego tan ricamente.
Se vive mejor entre las llamas.
Toda la vida metiéndonos miedo con el infierno y resulta que era al revés.
Las iglesias nos han estafado de lo lindo, demonizando el paraíso para que nunca lo alcanzáramos.
Al final resulta que los únicos malignos eran ellos.
Tuvimos que borrarlos del mapa, claro.
Luego a nadie le importó ya eso.
Ahora podemos disfrutar en paz.
Los demás planetas también se han convertido en estrellas y la verdad es que esto es una gozada.
El fuego hace cosquillas todo el rato.
Nuestros cuerpos se han ido aligerando hasta convertirnos en pura energía.
Imagina unos encapuchados con capirote, hechos de puro fuego. Apenas se nos distingue, pero ahí estamos.
Ahora vamos aprendiendo a viajar.
Te elongas al máximo y viajas automáticamente, impulsado por la emisión de luz.
Así puedes recorrer el universo en un abrir y cerrar de ojos.
Casi todo es parecido.
A veces encuentras algún planeta con vida y te quedas un rato mirando.
Es entretenido.
Alguno hasta desciende y todo, pero por lo general un fuego parlante causa demasiada conmoción.
Se lo toman todo a la tremenda, a la mínima te adoptan como su dios.
Entonces ya la has liado, hagas lo que hagas lucharán entre sí y se matarán en tu nombre.
No es divertido contemplar semejante estúpida barbarie.
Hora de hacer zápin y cambiar de lugar.
El universo es lo bastante grande.
Poco a poco vas aprendiendo mejores maneras de ir descubriéndolo.
un truco sutil es entrar por los ojos de alguna criatura inteligente y provocar, aquí y allí, cuatro chispitas de nada que lo convertirán en un genio.
Eso sí que mola.
Te sientes realizado con sus logros y orgulloso como un padre.
Al final todos acabamos jugando a esto.
Y siempre hay malos perdedores que se pasan al bando contrario.
Pero así es más emocionante, más aliciente.
En fin, que eso, prende tu fuego y aprende a moverte.
La acción te aguarda.