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fin del aviso


1 de octubre de 2009

mi hijo de grasa

Mi hijo de grasa siempre va conmigo, es muy cariñoso y bueno. Yo lo cuido y lo mimo mucho.
Cuando pasamos por alguna pastelería me da alguna patadita o me hace cosquillas, eso es porque quiere algún dulce. Como soy una buena mamá siempre le compro algún caprichito para el camino, le tengo un poco consentido pero es que es tan rico...

A veces me canso un poco de llevarlo siempre encima, porque ya está un poco crecidito y no te creas que no pesa ni nada. Está fortote, como dicen los de allende.
Entonces lo mejor es ir al gimnasio y darnos un buen chapuzón.
Luego en el autobús casi siempre nos ceden un sitio, se creen que estoy embarazada, jiji. Aunque, la gente que me conoce me mira un poco raro cuando te acaricio y te digo cosas bonitas. Pero eso da igual, nosotros somos felices y es lo único que importa.

En casa me gusta preparar tu habitación y explicarte todo lo que tiene. La cunita, las paredes pintadas de azul cielo, los juguetes, las perchitas, el armario, la lamparita, las cortinitas. Todo bien limpito y ordenadito, con olor a nuevo y a perfume de rosas, como a ti te gusta.
Ya sé que tú no vas a salir de dentro de mí, que estás muy agustito, y yo también prefiero que sigas ahí, por siempre jamás. Tu habitación es un regalo que te hago y que me hago, una cosa más para compartir y hablar. Aunque ya sabes que yo te lo cuento todo, y tú me escuchas atento y comprensivo, como nadie más sabe hacerlo.

También te hago masajes y te doy aceites y cremitas, lo que haga falta para tu bienestar y felicidad.
Yo soy tu camita, tu cobijo, tu refugio, tu nidito, tu algodoncito, la nube que te abraza y mece, la luna que te arrulla y canta nanas. Y tú eres mi pajarito, mi gatito, mi osito, mi estrellita dorada, el corazoncito, la cabecita delicada, la boquita de azúcar, los ojitos de luz, mi sol, mi pequeño sol de caramelo.

Me siento una mujer afortunada por tenerte en mi interior. Eres lo mejor de mi vida, te quiero de todo corazón y siempre te cuidaré y protegeré con toda mi alma. Eres una ricura adorable, siento tus bracitos abrazándome con ternura y una oleada de candor y dulzura inunda mi cuerpo. Me haces la mamá más feliz del mundo y tú eres el tesoro más maravilloso de todos.
Si pudiera te comería a besos.