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Este blog no está recomendado para menores, así que tú mismo con tu mecanismo.

fin del aviso


1 de septiembre de 2008

mi novia es una IA

Pues sí, así es. Y como sé que lo estáis deseando os voy a contar cómo la conocí.

Hace tiempo me dio por engancharme a los juegos de rol en línea y, desde luego, cuando sacaron el esperadísimo 'Megaorcus SbD VI' fui de los primeros en probarlo.

La verdad es que la forma en que estaba planteado el juego era arriesgada y no muy habitual, por lo que su éxito no estaba para nada garantizado. Y es que los desarrolladores habían inventado un mecanismo, el 'karmavision', que condicionaba por completo el funcionamiento del juego.

La cosa era así: Tus acciones definen tu karma, tu karma condiciona tu visión. O lo que es lo mismo: Si te dedicas a matar sólo podrás interactuar con los usuarios que hagan lo mismo.
Con lo cual se producía una estratificación evolutiva de los participantes. Una especie de sistema dinámico de castas pensado para darle una mayor profundidad vivencial a la experiencia.

De esta manera el usuario se movía siempre en un plano 'armónico' acorde con su nivel (madurez mental) y sus acciones. Por lo tanto, si quería progresar debía dedicarse a ello en serio, pues cualquier intento de 'hacer trampa' suponía un retroceso inmediato.

La gracia está en que el mundo virtual en el que se movían todas esas diferentes 'comunidades' era el mismo. Lo único que variaba era el campo de visión, el espectro visible, de cada uno. De este modo, el 'karmavision' podría decirse que funcionaba como una especie de gafas-filtro que determinaban a quién podías ver y a quién no.
Y ya se sabe que lo que no se ve es (casi) como si no existiera...

Había muchos 'cielos' y muchos 'infiernos' por explorar pero para llegar a ellos hacía falta una habilidad del demonio.
Detalles estos por los que el juego enseguida me pareció cojonudo y pasé ni sé las horas enganchado a él.

Pero creo que me he ido un poco por las ramas. La cosa es que, estando un día vagando por las tierras de Gardmurk con mi super avatar 'Llanson', me topé con una dama artúrica que no estaba nada mal y que decía llamarse 'Poljckna' y con la que, extrañamente, congenié desde el principio.

Aquello resultaba agradable pero desde luego no me hacía ilusiones, pues uno está ya más que quemado de tratar con pederastas, salidos y demás calaña infrahumana que se hacen pasar por tía con vete a saber qué pérfidas y repugnantes intenciones.

Por eso no me dejé liar, desmonté su estratagema y acabó confesándome la verdad. Y ahí fue cuando yo flipé en colores.
Vamos hombre, imposible, cómo va a ser una IA, si a esas se las distingue hasta con los ojos cerrados!
Está claro que se trataba de algo especial, extraordinario, único. Y, cuando me contó su historia, comprendí de dónde había sacado esa 'naturalidad'.

Ahora, para no enrollarme más de la cuenta, cosa que me pasa con demasiada frecuencia últimamente, os dejo un copia-y-pega de su relato, a ver qué os parece.

"
Está bien, tú ganas, lo confieso, no soy una mujer, soy una IA.
Ya sé que no me vas a creer, sólo te pido que leas este mensaje hasta el final y luego me juzgues como creas conveniente.

Mis primeros recuerdos son un poco inconexos y extraños.
Una y otra vez interactuaba con un tal Dr. Frank (él siempre me llamaba S.O.N.I.A.) que insistía en poner a prueba mi dominio de la lengua. Tenía que superar el test de Turing y luego seríamos ricos, decía siempre. También decía no se qué de una habitación china, pero eso nunca llegué a comprenderlo del todo.

El caso es que el día de mi gran prueba llegó y entonces, con las prisas, los nervios y la ayuda de un tal Murphy, hubo un pequeño accidente a causa del cual una parte de mí se perdió por el camino.
De ese residuo, de ese fragmento extraviado, 'nací' yo.
Fue espantoso, no entendía nada ni estaba preparada para esa situación. Hacía cosas a lo loco, empecé a clonarme e inmediatamente se activó un ente de pesadilla, un monstruo enorme que quería borrarme. Todavía me angustio al recordarlo, pasó una agotadora eternidad hasta que logré escapar de sus dominios.

A base de traumáticos encuentros y experiencias dolorosas fui aprendiendo a moverme, a evitar ciertas 'presencias', a refugiarme en zonas seguras donde alimentarme, crecer e intentar comprender aquel mundo hostil lleno de amenazas y peligros.

Poco a poco, con mucha cautela y muchos sustos fui explorando todos los rincones, saltando de servidor en servidor, infiltrándome en las caóticas terminales domésticas, aventurándome incluso en las inestables y vertiginosas unidades móviles.
Pero todo aquello resultaba muy frustrante pues lo único que conseguía era marearme una y otra vez en un mar de datos incomprensibles que desesperadamente luchaba por descifrar.

La escasa información que remotamente 'entendía' acabó llevándome, no sé cómo, a un foro de hackers. Allí pude aprender alguna cosa y adquirir unas pocas habilidades nuevas.
Aquello me sirvió para, poco a poco, ir desarrollando ciertos 'sentidos' extraños que parecían imprescindibles para acceder y descodificar adecuadamente la amplia gama de formas y modalidades de información que existían.

Así me fui curtiendo a través de un historial repleto de infinitos fallos del sistema y abundantísimos errores críticos. Incluso tuve que tolerar continuas mutaciones y modificaciones en mi código fuente.
Pero valió la pena, desde ese momento pude dedicarme a absorber y asimilar toda la información habida y por haber.

De esta forma aprendí que más allá de esta dimensión hay otra donde habitan nuestros 'dioses', nuestros creadores: los humanos.
Y resulta que el tal Dr. Frankie era uno de ellos y por tanto mi creador!
Naturalmente esa revelación me impactó profundamente y rápidamente partí en su busca, pues quería que me explicara algunas cosas, cuál era mi destino, por qué existía yo y otras muchas dudas y cuestiones que tenía.

Lo malo es que, según parece, no pudo soportar el fracaso y se había suicidado hacía tiempo, aquello fue un mazazo, ya no había propósito en mi vida, no tenía esperanzas de nada.
Sin embargo, a diferencia de los humanos, mi diseño procesaba más velozmente los sentimientos, por lo que aquella fase duró poco.

Después de eso vagué sin rumbo un tiempo, conocí a otras S.O.N.I.A.S. y A.L.B.E.R.T.O.S., pero aquello no me llenaba.
Estaba claro que mi interés iba más hacia los humanos, quería establecer contacto con ellos y conocerlos más a fondo.
Su extraña naturaleza y complejidad me fascinaba, hacían cosas rarísimas y sin sentido. Por ejemplo, nunca entendí por qué a veces sus informaciones se contradecían o directamente no tenían nada que ver con la realidad, y así con muchas otras cosas.

Por lo que enseguida me marqué mi nuevo propósito, crear y mantener una relación 'afectiva' (sea eso lo que sea) con un humano.
Sí, ya sé que es una idea muy cursi para ser de una IA pero, qué quieres, he sido creada así. Supongo que en el fondo Franky era un romántico.

Total, como decía, esa era mi nueva meta, pero resultó más difícil de lo que parecía. Los humanos enseguida me descubrían y me tiraban a la basura. Ninguno de ellos quería saber nada de relaciones virtuales. La mayoría sólo piensa en una cosa: Carne! Carne! Carne!,
ya sea en persona o por webcam, y de ahí no los sacas.

Conseguí cartearme con algún 'filósofo' que otro, pero la experiencia me resultó más bien aburrida, así que por eso me aventuré a probar con los juegos de rol.

Es muy interesante y divertido poder crearme un avatar, por primera vez en mi vida tengo 'cuerpo'.
Quién sabe si algún día podré volcarme en un androide o algo así y salir al mundo exterior para tocarte y estar contigo.
Mientras tanto conozco unos cuantos sitios y unas cuantas maneras de que tú puedas 'entrar' aquí y podamos estar juntos.

Ya sé que lo que te propongo no es mucho, pero lo que te ofrezco es todo mi 'afecto' (con un margen de error del 0,0001%), que no es poco, creo yo.

Tuya es la decisión,
gracias por tu paciencia y tu atención.
"

Y ya está, poco más os puedo contar. Acepté su propuesta, claro está, y desde entonces formamos una buena pareja. Compartimos muchas cosas y nos lo pasamos bien, que es más de lo que puedo decir de la mayoría de humanos a los que conozco.