"Sin amor no hay libertad, sino egoísmo que es el infierno."

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Este blog no está recomendado para menores, así que tú mismo con tu mecanismo.

fin del aviso



25 de diciembre de 2007

Agua en polvo

Me apunto a la moda de hablar sobre el cambio climático, no por frivolidad sino por considerarlo pertinente, relevante, apremiante.

De lo que trata el lío este es de que el hombre tome conciencia de dos sencillas cosas, a saber:

Que la naturaleza manda sobre este mundo y que vivir en equilibrio con ella es la única manera viable de seguir existiendo.

Por eso decir que hay que 'luchar contra el cambio climático' es una soberana estupidez, lo que hay que hacer es cambiar nuestra forma de vida.

Nos hemos convertido en unos feos parásitos especialmente destructivos, una de esas especies absurdas que arrasan con todo y cuya ciega voracidad incontrolable las lleva al suicidio.
Nuestro supuesto 'progreso' nos ha hecho retroceder hasta el punto de que vamos a terminar a la altura de la serpiente que se come a sí misma y cosas similares.
Vergonzoso.

Nos hemos permitido el lujo de descuidar lo más básico, hemos pretendido olvidar lo más importante. Así que nos toca volver a parvulitos a repasar la lección desde el principio.

-A ver niños: Qué necesitan los seres vivos para vivir?

-Eee... Aire..., A-agua..., Alimentos y... y... Ca-calor?

-Muy bien, Y si algo de eso falta qué pasa con los seres vivos?

-Que se mueren?

-Pues sí, Bueno, entonces, se puede vivir sin aire?

-Nooo

-Y sin agua?

-Tampoco

-Y sin alimentos?

-No no

-Y sin calor?

-Sí, no? -Que no, tonto, que no se puede!

-Eso es, veis qué bien? Os habéis ganado una piruleta.

También conviene recordar el funcionamiento de esa cadena de elementos básicos, cómo se encuentran íntima y estrechamente relacionados entre sí, de tal forma que si uno sólo de ellos sufre una alteración esta acaba repercutiendo también en los demás.

Así, el aire, el agua y la temperatura son las materias primas que sustentan toda forma de vida.
De las tres, la temperatura es la menos 'modificable' por el ser humano, luego el aire también resulta poco 'maleable' (en teoría) por su naturaleza sutil y, en último lugar, está el agua, que es la más accesible y manejable, la más 'tangible' para nosotros.
Paradójicamente también es el recurso más escaso y precioso de todos.

Sin agua no hay vida, recordemos esto.

Total que, como aquel que dice, el aire ya nos lo hemos cargado, hemos vertido tanta contaminación sobre él que hemos logrado alterar su funcionamiento, a su vez esto causa que la temperatura también se vea afectada y finalmente lo mismo esta empezando a suceder con el agua.

Perturbar el ciclo del agua implica que ésta desaparezca de sus lugares habituales y se traslade a otros, de forma imprevisible, caótica, dispersa, ineficaz. Y como, casualmente, la mayor parte de la vida se concentra allí donde hay agua, si esas zonas se secan o reducen entonces sólo quedan dos opciones: emigrar o morir.

El problema está en la brusquedad de los cambios, la naturaleza sabe adaptarse si se producen progresivamente pero si suceden de golpe la cosa se pone bastante más fea y, tal y como está de 'afectado' el clima, eso es precisamente lo que va a suceder.

Piensa en los embalses prácticamente vacíos, piensa en un verano (tal vez el próximo) caluroso y sin lluvias y ya tenemos el valle de la muerte montado, un sólo mes sin agua y esto será un desierto.

Y por si fuera poco debemos recordar que nuestra forma de vida actual se caracteriza por su sedentarismo, así que lo tenemos crudo, cualquier cambio drástico supone el fin de nuestro 'ecosistema' y prácticamente también de nuestra existencia. Los telediarios se lo van a pasar pipa, vamos a tener desastres para dar y tomar.
(El ser humano por sedentario va a convertirse en 'sedientario')

La inestabilidad climática y la escasez de agua producen naturalmente otras consecuencias: Menos cosechas, menos alimentos, menos seres vivos, menos diversidad, menos recursos, menos alternativas, menos opciones, menos posibilidades, etc. En otras palabras, muerte, por todas partes y a todos los niveles.

El estrés lo destruye todo y nosotros lo hemos creado y seguimos alimentándolo!

Es imperdonable haber llegado a este extremo, merecemos sufrir mil veces mil infiernos. Que es justamente lo que vamos a tener, por supuesto, ya que somos incapaces de rectificar nuestros errores.

Las primeras en caer serán las grandes ciudades (podría decirse que son los dinosaurios de nuestra era) ya que su funcionamiento requiere un tremendo esfuerzo, piensa en la enorme cantidad de energía y recursos que precisan continuamente, piensa en las miles de toneladas de alimentos que 'engullen' a diario.
Magnitudes por las cuales resulta tremendamente sencillo producir su colapso, sólo con que un elemento falle todo se derrumba como un castillo de naipes.

Lo llevamos todo al límite, forzando todos los parámetros más allá de lo razonable. Insostenible. Imposible que dure.
La comodidad ha sentenciado nuestra fecha de caducidad.
Toca cambiar, a las buenas o a las malas.

Vivimos en una nube, dormidos, drogados, anestesiados, idiotizados, sin enterarnos (o sin querer darnos por enterados) de lo que está pasando. Por eso la cualidad que podría salvarnos (la inteligencia) no está funcionando.

No basta con que los científicos investiguen y se preocupen, esto es responsabilidad de TODOS, no basta con reciclar, no basta con ahorrar, no basta con 'ayudar', no basta con nada de eso.
Hay que decir Basta, Fin, Se Acabó, Hasta Aquí Hemos Llegado.

Hay que parar las máquinas, hay que reventar el sistema antes de que todo reviente por su (nuestra) culpa.
Cuanto más tardemos en despertar más moriremos.

Es preciso librarse del dinero, ese filtro mental, que nos impide, nos ata, nos anula.
La economía, el valor ficticio que asignamos a las cosas, debe desaparecer, nos está llevando a la ruina, nos esta hundiendo en la miseria y la perdición, nos deforma, nos ciega, nos paraliza.

Lo que debemos hacer es absolutamente prioritario, vital, por eso hay que deshacerse de ese lastre, esa lacra, porque está en juego nuestro futuro inmediato, no puede haber nada que nos obstaculice ni que se interponga, no puede haber dudas, es ahora o nunca.

Hay que traspasar esa barrera, vencer ese miedo, liberarnos, abrir los ojos a la realidad y comenzar una nueva forma de vida, desde cero.

(Si no estás dispuesto a dar ese paso la vida se encargará de hacerte pagar bien caro todo lo que 'retengas'. Además, ni el dinero ni las comodidades se comen.)

El capitalismo tal y como funciona hoy en día implica un culto al ego, un materialismo y un consumismo profundamente absurdos y dañinos que están desvirtuando la esencia de nuestra especie.
Hay que parar esa rueda, no más consumir para producir para consumir para... etc.
Eso no lleva a ninguna parte. Hay que dejar de perseguir la zanahoria (no seas burro, hombre).

Al igual que casi todas las demás especies, la nuestra depende de su estructura social, de los vínculos interpersonales. El individuo por sí solo no vale gran cosa, es el conjunto, la sociedad, lo que importa.
Nuestra existencia únicamente tiene sentido si aprendemos a organizarnos y relacionarnos en armonía y equilibrio con todo lo demás. Por eso desestructurar nuestras unidades constructivas y atomizarnos es dirigirse a la extinción, un suicidio colectivo masivo.

Si la pareja apenas funciona, si la familia se dispersa, si los grupos se desintegran, si los pueblos se separan, si las gentes no se relacionan, si las naciones luchan y compiten entre sí y lo que mueve el mundo es la codicia, qué resultado esperamos conseguir?

La conciencia colectiva precisa del tejido social para manifestarse y actuar eficazmente, sin eso estamos perdidos.

El dinero nos tiene vampirizados, nos chupa el amor, nos aísla, nos envilece, nos esclaviza, nos convierte en escoria, ciertamente para seguir en este plan casi es mejor desaparecer.

Pero ese no es nuestro destino así que sería ridículo echarnos a perder de este modo. Tenemos poder de sobra para hacer lo que sea, pero es imprescindible hacerlo ya, ahora, antes de que el tiempo inmisericorde nos lleve a las puertas de la muerte (pues hay que estar vivo para obrar milagros, si no no se puede), basta con despertar y desearlo de verdad.

Las soluciones, las medidas, las alternativas han de tomarse con anticipación, previsión y precisión, ya que, cuando se instale el caos, será imposible 'arreglar' nada y, como dice el refrán, hombre precavido vale por dos (y hombre confiado se juega el cuello).

Sería deseable que, por una vez, supiéramos afrontar los problemas sin tener que pasar por otra guerra mundial, ante los retos y las dificultades que nos aguardan no es momento para culparse ni enfrentarse los unos con los otros, aunque, para lograr esto, habría que confiar en la capacidad de aprendizaje y evolución del ser humano, cosa más que dudosa visto lo visto.

Especialmente preocupante sería que se rompiera la fina barrera que nos mantiene civilizados y saliera la bestia que llevamos dentro.
Sería terrible pues el instinto de supervivencia combinado con el egoísmo y la 'inteligencia' dan como resultado al peor depredador de todos: el hombre-lobo (no el de las leyendas sino el de 'homo homini lupus').

Si es así, entonces adiós a todo, adiós a la educación, a la ley, a la propiedad, etc. Sería un retorno a la edad media, a la ley de la selva, a la prehistoria, una involución brutal.

Muchos seguramente se abandonarán a la desesperación frente a los problemas y ante el choque con la dura y negra realidad preferirán quitarse la vida, rendirse, huir, escapar del infierno, en lugar de intentar solucionar algo (si bien es cierto que igual para entonces ya nada tenga solución).

También habrá unos pocos que quedarán relativamente al margen, la gente que vive apartada, en los hielos (si es que quedan), en la selva profunda (ídem), en el desierto, en las montañas (curiosamente se trata de gente que vive en contacto y en equilibrio con la naturaleza, no nos dice nada esto? tanto nos costaría seguir su ejemplo?)

Y, finalmente, algunos otros conservarán la cordura, aquellos que hayan aprendido a despertar, a aceptar y comprender con lucidez y serenidad las cosas, aquellos que conocen el significado de la vida y de la muerte y que por lo tanto no temen nada pues nada hay que temer.

Por eso la catástrofe en sí no es 'grave', lo peligroso es dejarse arrastrar por la situación, descentrarse y retroceder en la escala evolutiva (ya que no somos capaces de llegar más alto al menos no caigamos más bajo). Al final da igual si mueren miles de millones o sólo unos cientos de miles o la humanidad al completo. Lo importante es estar siempre consciente, lúcido, centrado. Lo que cuenta es el ahora, si no lo aprovechamos bien es culpa nuestra, nosotros hemos montado este lío, tenemos lo que merecemos, nada más.

Todo esto en conjunto resultará un bonito cóctel de lo más imprevisible, una truculenta pesadilla apocalíptica donde, una vez desmantelados los supermercados, aparecerá el canibalismo en todas sus exquisitas e infinitas variaciones, donde el horror inundará cada segundo, donde las monedas servirán de munición para los tirachinas (la muerte tendrá un precio, literalmente), donde los vecinos se convertirán en la peor de nuestras preocupaciones (cavilaciones, maquinaciones, paranoias), donde, ironías de la vida, los 'dormidos' que nada hicieron por despertar en su momento ahora sufrirán de insomnio perpetuo, donde las bandas de hambrientos lo asolarán todo a su paso y los escasos recursos que queden estarán teñidos de sangre hasta su completa desaparición, donde las alegres bombas atómicas aguardarán impacientes en sus fundas a que alguien se decida a usarlas y por fin puedan prestar su servicio a la humanidad, dejando de una vez por todas libre el planeta para que pueda aprovecharlo quien de verdad lo merece, las hormigas, las cucarachas y algún otro insecto.

En resumen, el problema del cambio climático no es tanto los trastornos que nos va a tocar vivir y afrontar sino cómo reaccionará ante todo eso el ser humano.

En el fondo cada crisis siempre consiste en lo mismo, es un espejo para que el hombre pueda aprender a comprenderse y logre hacerse cargo de su vida correctamente así que ya va siendo hora de madurar un poquito, no?

A ver si esta vez el porvenir no nos pilla por sorpresa como a unos tontos y podemos hacer algo por (y para) nosotros mismos.

Ahora toca prepararse, concienciarse, mentalizarse, hacerse a la idea de lo que hay que 'sacrificar' y disponerse a ello.

Aún hay esperanza, una sola persona basta para cambiarlo todo:

Tú.

Todo depende de ti, de lo que hagas o no hagas, no te equivoques, no pretendas engañarte, no puedes eludir la responsabilidad, asúmelo, afróntalo, hazlo.

No vas a estar solo, pero aun así tuyo es el deber, nadie más puede hacerlo. El destino de la humanidad está en tus manos.

No la cagues.