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20 de julio de 2007

Mis 59 almas gemelas

Sí, ya sé, yo también pensaba que sólo teníamos una, pero ya ves, resulta que no.

Conviene que sepas que estamos en el año 2018 y que se han producido grandes cambios a causa del asunto este de las almas gemelas.

Verás, resulta que la ciencia (viva el progreso) ha desarrollado un método para medir el alma de las personas, que es algo así como una longitud de onda, una vibración muy sutil que se halla por 'debajo' del campo físico de la materia, yo no te lo puedo explicar mejor porque no lo entiendo, pregúntale a un experto si quieres.

Bueno, pues eso, que cada alma se puede medir según su grado de vibración y entonces, si encuentras otra alma con ese mismo grado es que es tu alma gemela, fácil, no?

El problema está en que para encontrarla habría que medir todas las almas del mundo y éste está bastante superpoblado últimamente, así que, por una vez, los científicos fueron prácticos y plantearon el asunto de forma global. Crearon unos satélites especiales que podían captar la señal de las almas desde el espacio y lanzaron y colocaron los suficientes para montar una 'red de seguimiento anímico' que abarcase toda la superficie del planeta.

Entonces descubrieron una cosa curiosa, en el hemisferio nocturno apenas había almas, y siempre pasaba lo mismo, no era una cuestión geográfica ni lumínica ni de los sensores. Total, que dedujeron que cuando los 'sujetos del experimento' se duermen sus almas desaparecen, misterios de la vida..., a mí eso no me quita el sueño, jaja.

Bueno, por dónde iba? Ah, sí, lo de los satélites, había otro inconveniente, el seguimiento era totalmente anónimo, ya que todavía no pueden obtener la identidad de las personas desde el espacio. Lo que hacen es etiquetar cada individuo con un número y mantener un seguimiento continuado del mismo, para no confundirlo y medirlo de nuevo.

A partir de ahí es cuando montaron lo de la agencia de relaciones, con su servicio: 'Encuentre su alma gemela por sólo 50 euros!' Y yo fui el primer afortunado en probarla (ingenuo de mí), midieron mi alma, buscaron en su base de datos y me dieron una dirección de Australia.

Me fui allí en avión (porras, por qué no inventarán de una vez el teletransporte en lugar de dedicarse a estas chorradas) y tuve mi primera decepción, mi alma gemela era un hombre, y ni siquiera era homosexual. Aquello no tenía ningún sentido, me sentí estafado y les reclamé que me devolvieran el dinero, enseguida me ofrecieron una nueva búsqueda más completa y entonces fue cuando salieron mis 59 almas gemelas, cosa harto inesperada.

Por si acaso hicieron otra prueba con otro sujeto y el resultado fue el mismo, en conclusión, que todo el mundo tiene 59 almas gemelas, menuda sorpresa, no?

La agencia vio claro lo que tenían que hacer para que el negocio funcionase, ellos se encargaban de reunir la totalidad de las almas de un mismo tipo, por un precio más elevado, claro.
Aun así la cosa les funcionó muy bien, porque los grupos de almas, una vez se conocían, se mantenían unidos, se creaba una simpatía instantánea entre sus componentes, por muy dispares que parecieran, e interactuaban como si se conocieran de toda la vida.

Naturalmente siempre terminaban decidiendo seguir viviendo juntos, para lo que necesitaban un edificio entero por lo menos, que, naturalmente, también les ofrecía la agencia, por un alquiler razonable, y todos contentos.

El caso es que aquellas 'hermandades' resultaban muy atractivas para la gente, ofrecían muchas ventajas frente al matrimonio, y se pusieron de moda. Eso trajo grandes cambios sociológicos, económicos, etc.

Los bancos fueron a la ruina, las hermandades ponían en común lo que ganaban y ello suponía un enorme poder adquisitivo, no necesitaban préstamos ni hipotecas ni créditos ni gaitas de esas. Y tampoco temían por su seguridad, una comunidad de miembros tan solidarios era como una fortaleza impenetrable, pobre del ladrón que lo intentara (también desaparecieron los juzgados, por cierto).

Internamente organizaban todo por turnos, de tal modo que las tareas de cada uno resultaban mínimas y sin embargo la calidad de vida que lograban entre todos era muy elevada, cómoda, placentera.

Sólo había un pequeño problema, el amor dentro de los grupos siempre era platónico, igual para todos, no podían modularlo de otra forma, imposible hacer distinciones o sentir preferencias entre ellos, lo cual en cierto modo estaba muy bien, pero eso hacía que el deseo sexual no se desarrollara, no se formaban parejas, no se producía la reproducción, así que no había futuro para la humanidad (pf, vaya novedad, no?).

Mientras tanto la agencia había adquirido inmensos beneficios y mucho poder, fue tomando un papel más activo en la transformación del planeta, empezó a imponer su modelo en las zonas más reacias o empobrecidas, ampliando el mercado, aunque para ello tuvieran que invertir grandes sumas de dinero.

En poco tiempo el mundo se convirtió en una macro red globalizada de hermandades armónicas y equilibradas, fáciles de controlar y de manejar por la agencia.

Lo malo es que con el paso de los años aquella forma de vida no era tan divertida como parecía, uno se sentía un poco atrapado por la rutina de los turnos, todo tan ordenado y previsible, y por la convivencia con aquella gente tan demasiado parecida a uno mismo, todo demasiado perfecto y equilibrado, tan poco emocionante...

De forma sutil surgían tensiones internas que estallaban violentamente en cuanto alguien intentaba cambiar algo en lo más mínimo. Era increíble lo rápido que se disparaban las reacciones, cómo se desproporcionaba todo hasta la desintegración total de los grupos.

Supongo que pasaba así por las muchas cosas en común que teníamos todos, una vez se daba ese paso ya no había marcha atrás. Se peleaban, destrozaban, aniquilaban salvajemente entre sí y rara vez quedaban supervivientes.

Aquellos enfrentamientos sangrientos hicieron que las hermandades no llegaran a su jubilación, qué le vamos a hacer, el ser humano es como es, mejor dicho, era como era.

Y todo esto por culpa de las dichosas almas gemelas, valiente tontería la manía esa de buscar la solución a nuestros problemas en la pareja ideal. La perfección hay que currársela, hombre.

Pd: Nada, estaba pensando... lo de los grupos sexagesimales, tendrá algo que ver con los relojes?

Ah, y también olvidaba explicar que, aunque sólo había 60 sujetos de cada longitud de onda, el rango de longitudes posibles era infinito.