"Sin amor no hay libertad, sino egoísmo que es el infierno."

aviso

Este blog no está recomendado para menores, así que tú mismo con tu mecanismo.

fin del aviso



3 de noviembre de 2018

la nochedumbre

Desnudo en mi cama, soporto el somnífugo veranil sofoco.
Pegajoso y noctiálgico en la oscurnidad, cadenceo la sinfonilla de sonanzas.
Traversan la calle unos solámbulos pasos metrancólicos.
Ronconea un vecinante.
Un cruzauto prende con su luminhaz mi cuartelete.
Se oyen gatísonos llantidos y ecos cánidos.
Un tren fuga y trifulca sus lejemanejes.
Un grillo pillo, mordisquea los cristales.
Y un basuriense camionea el barrio.
Entonces, unos muslos flanquean mis piernas.
Unas caderas planchan mi pelvis.
Unas gracilmanos se entrelazan con las mías.
Sendos sudonosos pechos curvilindos, posánse sobre mi torso.
Una melena me encortina y mis labios reciben una boca sonrisueña.
Nuestras lenguas se mutuindagan, en dulcífico salivor languicalmo.
En la tiernumbra, tu fémino latido enarde mi pulso.
Domeñanta y picardilla, te bambolceas candurienta.
Tus tobillos me espolean y me embriaga tu sexodor a hembritud.
Abraciva te cachonsobas y nuestros pubis se rocegozan.
Tu frotanza ensalza mi levadura, que busca tu auspiciadora rendija.
Serpenteo y vaivencio bajo tu peso.
Hasta que, vehemfacto me alciarco y te postro supina.
Erotriz te haces la damiposa, lo que alicienta mi palperío y caricismo.
Desebundo, dactilizo y sensidermo tu cuerpo.
Resbailosa te lujurdonas y golfilón te termocato y pezonmamo.
Circunnido tu caldífera sima y te dedidiano hasta que susurflamas lubricunda.
Pasionisca, te posturnas y mi carnivara boquirrollas.
Mientras tú brevilibas, yo lengüifaeno.
Intimorio te perlilamo y saborona me puntipules.
Humidizo tu abistemplo y bravisela abundizas y te rigordeas.
Seguimos foguidísimos y jugotones con la lamedura, hasta que encenmina te vulvalojas mi punzimango.
Gemidente intrahondas submergiva y durandero te nalguihinco con sucesivez.
Montívolos cabalguientos, sensiactos y unisondos nos notifrotamos.
Luego, postgocijos soseguísimos, por fin caemos en onírica pernocta.