aviso

Este blog no está recomendado para menores, así que tú mismo con tu mecanismo.

fin del aviso


1 de diciembre de 2009

pasillo

Estoy en las escaleras que suben al piso de mi tío. El edificio es antiguo y sombrío. Las escaleras suben en tramos cortos, formando una espiral cuadrangular. En el centro queda el típico respiradero (al que no hay que asomarse, pues su fondo es siniestro y tenebroso. Parece que de él va a salir un ser maligno que suba a secuestrarte) por el que cae la escasa luz que entra del tragaluz en el tejado.

En el primer rellano, justo donde la pared hace esquina, hay una abertura nueva. Una especie de pasillo estrecho, oscuro, que se adentra hacia lo desconocido.

Entramos por él (ahora estoy con dos o tres amigos). Llevamos linternas, pero no las usamos.
Tenemos que ir todo recto, es muy largo.
La oscuridad y el silencio nos obliga a ser muy cautos, especialmente prudentes, sigilosos.

Avanzamos despacio.

Estamos alerta, con los cinco sentidos.
Es inquietante (aunque no tanto como la imaginación sugeriría) estar ahí, pero a la vez es emocionante y osado!

Se nota que ya no hay paredes a nuestros lados, hay una cierta humedad vegetal en aire. Parece una zona muy amplia, una jungla secreta, una selva desconocida y misteriosa, sumida en la oscuridad perpetua. Se oye a lo lejos ruido de vida y naturaleza salvaje.

Enciendo un poco la linterna, tapándola casi por completo con la mano.

Hay vegetación, árboles, fronda exótica (que luce gris y apagada ante la tenue luz que emana de nuestras linternas). En torno nuestro se escucha ahora todo tipo de sonidos de aves y animales extraños, no del todo identificables.

No debemos atraerlos con la luz.
Pueden acudir animales más grandes, hambrientos y peligrosos.
No hay que correr ese riesgo.

Es una excursión rara, en plena oscuridad...
Todo saldrá bien si no tememos nada.